Motoristas desafían la ley en los pasos de cebra y crean calles más inseguras

No hay semáforo, señal ni línea blanca que detenga a muchos motoristas cuando se lanzan a las calles como si fuesen pistas de carreras. Este comportamiento, que se ha vuelto parte del paisaje urbano dominicano, contradice no solo las normas de tránsito, sino también el sentido básico de seguridad vial.

Para el peatón, ese personaje que camina confiado hacia un paso de cebra pensando que su derecho será respetado, la escena se convierte, más bien, en una ruleta rusa.

Cada día, miles de ciudadanos se enfrentan a la misma escena: una fila de motocicletas esquivando autos, subiendo a las aceras, ignorando semáforos y, lo más preocupante, ocupando pasos peatonales como si fueran parte del carril rápido.

La Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial establece que los peatones tienen prioridad al cruzar por los pasos de cebra. También prohíbe expresamente que los conductores se detengan sobre ellos o adelanten a otros vehículos que se hayan detenido para ceder el paso. Sin embargo, esa normativa es letra muerta frente a una realidad de calles sin control y una cultura vial deteriorada.

Según datos del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), más del 60 % de los accidentes de tránsito en el país involucran motocicletas. Informes confirman que, en 2022, al menos 1,670 personas fallecieron mientras se desplazaban en este tipo de vehículos.

El paso de cebra

El paso de cebra no es una decoración urbana; representa un derecho y un mecanismo de protección para el peatón. Con su distintivo patrón de rayas blancas, permite al ciudadano cruzar de un lado a otro de la calle con visibilidad y prioridad.

Entre sus principales funciones están:

  • Brindar prioridad al peatón.

  • Ordenar el tránsito y reducir accidentes.

  • Promover una movilidad más humana.

  • Establecer zonas de cruce visibles para todos los actores viales.

No obstante, en muchas esquinas del país, estas franjas blancas apenas significan algo. Vehículos, especialmente motocicletas, se detienen sobre ellas, las cruzan sin precaución o simplemente las ignoran.

Para el ciudadano de a pie, caminar por Santo Domingo o cualquier otra ciudad dominicana se ha vuelto un deporte extremo. A pesar de que la Ley 63-17 y su reglamento prohíben que los motociclistas transiten sobre las aceras o irrespeten la prioridad peatonal, las infracciones son constantes.

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Lo que dice la ley y las consecuencias

De acuerdo con el artículo 103 de la Ley 63-17:

  • Está prohibido detenerse sobre un paso de cebra.
  • Está prohibido adelantar un vehículo detenido ante un cruce peatonal.
  • El conductor debe frenar antes de la línea de detención.
  • Retroceder para despejar el paso de cebra también está prohibido.

Las sanciones para quienes violan estas normas van desde multas económicas hasta la pérdida de puntos en la licencia de conducir. Por ejemplo:

  • Detenerse sobre un paso de cebra: multa de 1 a 3 salarios mínimos.
  • Adelantar en paso de cebra: multa y pérdida de hasta 5 puntos en la licencia.
  • Transitar sobre la acera: multa de 5 a 10 salarios mínimos y retención del vehículo.

Durante una alocución en LA Semanal con la Prensa, el presidente Luis Abinader reconoció el problema y admitió que la escasez de agentes de tránsito limita la capacidad de hacer cumplir las leyes. Sin embargo, expertos en movilidad advierten que más que fiscalización, el país necesita una transformación cultural en la forma de asumir el tránsito.

«La educación vial debe empezar en las escuelas y reforzarse con campañas permanentes. Pero además se necesitan consecuencias reales para quienes infringen la ley», señala una especialista en seguridad vial del Intrant.

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