Mujeres siguen rezagadas en la transición energética pese al auge de las renovables en RD

República Dominicana continúa ampliando la participación de las energías renovables dentro de su matriz eléctrica y ya obtiene cerca del 25 % de su generación a partir de fuentes solar, eólica e hidroeléctrica, con la meta de alcanzar el 30 % en 2030, según la Comisión Nacional de Energía (CNE).

Sin embargo, el avance de la transición energética no ha sido uniforme. Informes de ONU Mujeres, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierten que las mujeres continúan enfrentando mayores niveles de vulnerabilidad energética y una participación limitada dentro de una industria que mantiene un fuerte proceso de expansión.

Organismos advierten mayor vulnerabilidad energética

De acuerdo con ONU Mujeres, las mujeres y las niñas tienen una mayor probabilidad de soportar las consecuencias de la pobreza energética y de verse afectadas por la falta de acceso a servicios energéticos seguros.

El Plan de Acción de Género y Cambio Climático de República Dominicana ubica al país entre las 10 naciones más afectadas por eventos climáticos a nivel mundial y señala que ocupa el cuarto lugar en desigualdad de género en América Latina y el Caribe, después de Haití, Panamá y Guatemala.

A ello se suma que República Dominicana no dispone de estadísticas oficiales desagregadas por género sobre pobreza energética, lo que dificulta dimensionar el impacto diferencial que tiene el acceso a la electricidad sobre mujeres y hombres.

La Cepal agrega que los hogares encabezados por mujeres registran menores ingresos que aquellos liderados por hombres, condición que incrementa su exposición a situaciones de vulnerabilidad y limita su capacidad para acceder a soluciones energéticas.

La participación femenina sigue siendo reducida en el sector energético

El crecimiento de las inversiones en energías renovables tampoco se refleja plenamente en la composición del empleo del sector.

Según Irena, las mujeres representan apenas el 32 % de la fuerza laboral mundial en energías renovables, porcentaje que disminuye conforme aumentan los niveles de especialización técnica y de liderazgo.

En República Dominicana, la Superintendencia de Electricidad reporta que 49.92 % de su personal son mujeres, aunque no dispone de información sobre cuántas ocupan puestos directivos.

Por su parte, EGE Haina informó que cuatro de los 11 integrantes de su comité ejecutivo son mujeres, reflejando avances en la representación femenina, aunque todavía persisten diferencias en los espacios de toma de decisiones.

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Empleo y financiamiento continúan entre las principales barreras

Los organismos internacionales coinciden en que las brechas de género trascienden la representación laboral.

El PNUD sostiene que las desigualdades limitan el acceso de las mujeres a recursos económicos y oportunidades dentro de sectores emergentes como la energía, mientras que la Cepal advierte mayores dificultades para acceder al empleo formal y al financiamiento.

Las cifras regionales muestran que la tasa de desempleo femenino alcanza 8.6 %, frente a 6.6 % en los hombres, lo que refleja obstáculos adicionales para incorporarse a industrias vinculadas con la transición energética.

La transición energética incorpora cada vez más el enfoque de equidad

Organismos como ONU Mujeres, Irena y la Agencia Internacional de Energía (AIE) sostienen que una transición energética justa no solo debe reducir las emisiones de carbono, sino garantizar que los beneficios económicos y sociales derivados del cambio hacia fuentes limpias lleguen de manera equitativa a toda la población.

Las decisiones adoptadas en las Conferencias de las Partes (COP) también han reforzado este enfoque, vinculando la acción climática con la generación de empleo, la reducción de desigualdades y el desarrollo sostenible.

Además, la AIE advierte que excluir a los hogares y comunidades con menores recursos del acceso a las tecnologías limpias podría ralentizar el proceso de descarbonización, al limitar la adopción de soluciones energéticas más eficientes.

La diversificación energética también plantea un reto de inclusión

El crecimiento de los proyectos solares, eólicos e híbridos confirma que la transición energética avanza en República Dominicana desde el punto de vista tecnológico.

No obstante, los datos recopilados por organismos nacionales e internacionales muestran que persisten desafíos para garantizar que esa transformación también se traduzca en mayor acceso a la energía, más oportunidades laborales, participación en los espacios de decisión y una reducción de las brechas que afectan a las mujeres.

En ese contexto, los estudios coinciden en que incorporar un enfoque de género en las políticas energéticas no solo responde a criterios de equidad, sino que también fortalece la seguridad energética, mejora la calidad de las decisiones y favorece un desarrollo más sostenible e inclusivo.

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