La explosión de un tanque de gas en una fritura de San Francisco de Macorís, que dejó un niño de seis años muerto y al menos ocho personas heridas, volvió a colocar sobre la mesa la importancia de los protocolos de seguridad en el manejo del Gas Licuado de Petróleo (GLP), un combustible de amplio uso en hogares y establecimientos comerciales del país.
El hecho ocurrió la noche de este domingo en la intersección de la avenida Libertad con la calle Salcedo, donde, según los informes preliminares, un cilindro de gas propano colapsó y se partió en dos, provocando una fuerte detonación que alcanzó a empleados y clientes que se encontraban en el establecimiento.
La víctima, identificada preliminarmente como Jadiel, de seis años, falleció mientras recibía asistencia médica en la Unidad de Quemados del Hospital Infantil Regional Universitario Dr. Arturo Grullón, en Santiago, debido a la gravedad de las quemaduras sufridas durante el incidente.
Además del menor fallecido, al menos ocho personas resultaron heridas, entre ellas una niña cuyo estado de salud fue descrito como delicado y una adolescente de 14 años. Varios de los afectados fueron atendidos inicialmente en centros médicos de San Francisco de Macorís y posteriormente trasladados a hospitales de Santiago y Santo Domingo.
Más allá del impacto humano de la tragedia, el caso vuelve la atención hacia las medidas de prevención que deben acompañar el almacenamiento, instalación y uso del GLP, un combustible utilizado diariamente en miles de hogares, comercios y negocios de preparación de alimentos.
El manejo seguro del Gas Licuado de Petróleo requiere condiciones adecuadas de instalación, revisión periódica de los cilindros y equipos asociados, así como prácticas correctas para evitar fugas, acumulación de gas y situaciones que puedan derivar en incendios o explosiones.
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En establecimientos comerciales donde se utiliza este combustible, los controles de seguridad adquieren especial relevancia debido a la presencia constante de personas, equipos de cocción y fuentes de calor, factores que demandan instalaciones adecuadas y procedimientos preventivos.
Sin embargo, las autoridades aún no han determinado las causas específicas que provocaron la explosión registrada en San Francisco de Macorís. Los organismos correspondientes mantienen las investigaciones para establecer si el incidente estuvo relacionado con una falla del cilindro, una condición de instalación u otro factor.
Mientras avanzan las indagatorias, el suceso reabre la discusión sobre la necesidad de fortalecer la cultura de prevención y el cumplimiento de las normas de seguridad vinculadas al uso del GLP, con el objetivo de reducir los riesgos asociados a este combustible de uso cotidiano.
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