Papel del sector privado en la transición sostenible

Los cambios en los paradigmas de producción y generación de riquezas son dinámicos, algunas de esas transformaciones son más lentas o aceleradas. En el caso de la transición sostenible, este proceso varía en función de la realidad política, económica y social de un país o de una región del mundo.

Para llevar a cabo una nueva era en la forma en que producen bienes y servicios con criterios de sostenibilidad, hay actores que son claves como lo es el sector privado.

El sector privado, con incentivos transparentes, podría acelerar la transición sostenible o justa, a través de su espíritu de innovación, fuerza creadora, capital humano y financiera, por consiguiente, los gobiernos, a la hora de proponer mecanismos de transición sostenible no debe ir con aires de avasallamiento, más bien debe impulsar la concertación para llevar a cabo una agenda común de destino, donde prime el criterio de ganar-ganar.

La participación del empresariado en esta discusión global, regional y nacional sobre vías de transición sostenible hasta reducir a la mínima expresión la huella de carbono es trascendental, porque en la medida en que se dialogue sin imponer, se planee sin avasallar y se busquen rutas alternativas será un hecho la transición sostenible en la República Dominicana y América Latina, sabiendo que cada pueblo tiene su reloj, por ende, va a la velocidad de su realidad económica, política y social, pero a pasos firmes.

En el caso dominicano, los incentivos a la instalación de energías renovables han permitido que en el primer semestre del 2024 en término globales, el sector de energía se haya consolidado como el segundo principal receptor de inversión extranjera directa (IED), que según datos del Banco Central solo es superado por el turismo. El volumen de inversión en energía en la República Dominicana durante los primeros seis meses de 2024 ronda los US$600 millones, donde según la autoridad monetaria, esa inyección de capital internacional es empujada fundamentalmente por los incentivos fiscales que reciben los inversionistas para instalar infraestructuras fuentes de energía alternativa.

Estos datos denotan, que la transición sostenible en la República Dominicana va por buenos pasos con resultados gananciosos, tales como como la diversificación de la matriz energética y la reducción de combustibles fósiles. Finalmente, un Estado que propicie seguridad jurídica y un sector privado pujante, es clave para la transición sostenible en las diferentes actividades económicas.

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