El Gobierno de Paraguay aprobó un cambio en su esquema de biocombustibles que permite ampliar de forma significativa el rango de mezcla obligatoria de biodiésel, pasando del 5% actual hasta un máximo de 20%, según lo determine la autoridad reguladora. La medida surge tras la validación del veto parcial del presidente Santiago Peña.
Con esta decisión, el país deja atrás un modelo de ajustes graduales que contemplaba incrementos de apenas un punto porcentual por año. Ahora, el marco legal ofrece mayor flexibilidad, aunque el efecto final dependerá de cómo se implemente en la práctica.
La reforma también incluyó modificaciones en el régimen de incentivos. Se mantiene la exoneración del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la comercialización del biodiésel, tanto en el mercado interno como en exportaciones. Sin embargo, fueron eliminados beneficios relacionados con el financiamiento y la contratación de servicios técnicos.
Aunque estos cambios generaron discusión en el ámbito político, el Congreso terminó respaldando la decisión del Ejecutivo.
De acuerdo con declaraciones recogidas por Surtidores Latam, representantes del sector alertan que el principal desafío no está en el marco tributario, sino en el volumen de producción.
El presidente de la Cámara Paraguaya de Biocombustibles, Massimiliano Corsi, explicó que las plantas industriales operan actualmente por debajo de su capacidad, lo que eleva los costos y limita la competitividad.
En ese sentido, sostuvo que el crecimiento del sector depende directamente de una mayor demanda interna. Si el porcentaje de mezcla no se incrementa de forma efectiva, advirtió, la industria seguirá sin poder expandirse y podría perder atractivo para nuevas inversiones.
El debate sobre el biodiésel también se conecta con la seguridad energética del país. En un contexto internacional marcado por tensiones en los mercados de combustibles, el desarrollo de biocombustibles es visto como una vía para reducir la dependencia externa y fortalecer el abastecimiento local.
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Según el sector, Paraguay cuenta con infraestructura y capacidad productiva suficiente para aumentar su participación en el mercado energético, lo que permitiría mejorar la estabilidad del sistema.
Otro de los puntos señalados por el sector productivo, también citado por Surtidores Latam, está relacionado con las restricciones de mercados internacionales, especialmente en Europa.
Las exigencias ambientales y de trazabilidad han generado incertidumbre entre exportadores paraguayos. Desde la industria se plantea que parte de los criterios utilizados a nivel global no reflejan con precisión la realidad productiva local, por lo que se solicita mayor consideración de indicadores propios del país.
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