Pérdidas de cobro de las EDE suben a 44% y elevan la presión sobre el subsidio eléctrico

Santo Domingo, República Dominicana.— Las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) acumulan pérdidas de cobro de 44% entre enero y julio de 2026, un nivel superior al reflejado por el indicador de pérdidas de energía que publica el Ministerio de Energía y Minas (MEM), situado en 39,9% a julio. La diferencia evidencia que el problema comercial de las distribuidoras no se limita a la electricidad que compran y no facturan, sino que también incluye la energía facturada que no logran cobrar.

El deterioro tiene implicaciones para las finanzas públicas, porque el Estado debe aportar recursos para cubrir el déficit de las empresas distribuidoras. Según las cifras suministradas, el subsidio eléctrico podría alcanzar RD$118.000 millones en 2026, por encima de los RD$105.849,1 millones registrados en 2025.

La diferencia entre ambos indicadores es relevante para evaluar el desempeño financiero del sector. Las pérdidas de energía miden la distancia entre la electricidad que las distribuidoras compran a los generadores y la que facturan a sus clientes. Las pérdidas de cobro, en cambio, incorporan también la parte facturada que no se convierte en ingresos efectivamente recibidos.

El ingeniero Bernardo Castellanos, consultado por elDinero, considera que el Índice de Recuperación de Efectivo (CRI, por sus siglas en inglés) es más adecuado para medir la eficiencia de las EDE, porque refleja tanto las pérdidas asociadas a la energía no facturada como las vinculadas a facturas que no se cobran.

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EdeEste registra el mayor nivel de pérdidas

Los datos acumulados hasta julio muestran diferencias importantes entre las tres distribuidoras. En Edenorte, las pérdidas de energía se sitúan en 26,8%, mientras que las pérdidas de cobro alcanzan 30,9%. En Edesur, los indicadores son de 32,9% y 37,6%, respectivamente.

La situación más crítica corresponde a EdeEste, cuyas pérdidas de energía llegan a 56,7% y las de cobro a 60,3%. Esto significa que, según el indicador comercial citado, la empresa deja de recuperar una proporción mayoritaria del valor asociado a la energía que compra y distribuye.

En conjunto, el CRI de las EDE fue de 56% entre enero y julio de 2026, equivalente a pérdidas de cobro de 44%. Por su parte, el Índice de Recuperación de Energía (ERI) se situó en 56,5%, correspondiente a pérdidas de energía de 43,5%.

Aunque ambos indicadores reflejan deficiencias, miden dimensiones distintas del desempeño de las distribuidoras. El CRI incorpora el resultado de la facturación y la cobranza, mientras que el ERI se utiliza para evaluar la recuperación de energía desde una perspectiva comercial y técnica.

El deterioro se acentúa desde 2020

La evolución histórica del CRI muestra un retroceso de la capacidad de recuperación de efectivo de las distribuidoras. En 2019, el indicador alcanzaba 70,1%, lo que equivalía a pérdidas de 29,9%. Para 2026, se sitúa en 56%, con pérdidas de 44%: un deterioro de 14,1 puntos porcentuales en el período.

EdeEste presenta el comportamiento más desfavorable. Entre 2015 y 2020, sus pérdidas promediaron 39,9% anual, pero posteriormente aumentaron hasta alcanzar 60,3% en julio de 2026.

Edenorte y Edesur también registraron una reversión de la tendencia que mostraban antes de 2020. En Edenorte, las pérdidas pasaron de 31,9% en 2015 a 23,3% en 2019, antes de aumentar hasta 30,6% en 2026, según la serie histórica presentada en el material.

Edesur siguió una trayectoria similar: sus pérdidas bajaron de 30,9% en 2015 a 25,9% en 2019, pero luego comenzaron a crecer y llegaron a 37,6% en julio de 2026.

Castellanos atribuye el incremento a varios factores, con énfasis en la falta de inversión para mejorar las redes y los transformadores, instalar medidores, ampliar la cobertura de facturación y captar como clientes a usuarios que reciben electricidad sin pagar pese a tener capacidad para hacerlo.

El costo fiscal aumenta

El deterioro comercial de las distribuidoras coincide con un incremento del subsidio eléctrico estatal durante los últimos años. Las cifras de la Dirección General de Presupuesto (Digepres) citadas en la información muestran que el aporte pasó de RD$34.286,6 millones en 2019 a RD$55.842,2 millones en 2020.

En 2021, el monto subió a RD$99.315,3 millones. Un año después descendió a RD$84.552,8 millones, pero volvió a aumentar en 2023, cuando alcanzó RD$92.972,8 millones.

La trayectoria continuó al alza hasta llegar a RD$105.849,1 millones en 2025, mientras que para 2026 se estima un subsidio de RD$118.000 millones.

Para Castellanos, el esfuerzo fiscal no se limita a cubrir las pérdidas de energía: también debe responder a los costos de operación y gestión de las distribuidoras. En ese contexto, el CRI permite observar una parte adicional del problema, al incorporar la electricidad facturada que no se traduce en ingresos cobrados.

La evolución de los indicadores sitúa la reducción de las pérdidas comerciales y el fortalecimiento de la gestión de cobro entre los desafíos financieros de las EDE, en un escenario en el que el Estado prevé destinar más recursos para cubrir el déficit del sector eléctrico.

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