Petróleo sobre los US$100 vuelve a poner a prueba las finanzas y eleva presión sobre combustibles

República Dominicana. – El petróleo volvió a colocarse por encima de los 100 dólares por barril, en medio de una nueva escalada de las tensiones en Medio Oriente y de la persistencia de las dificultades para normalizar el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de crudo.

El repunte vuelve a colocar a la República Dominicana ante un escenario especialmente delicado por su elevada dependencia de las importaciones de combustibles. El aumento del petróleo encarece la factura energética, presiona el costo del transporte y la generación eléctrica y obliga al Gobierno a destinar más recursos para evitar que el incremento internacional se traslade completamente a los consumidores.

El Brent, referencia internacional para buena parte del mercado petrolero, cerró el jueves en 107.63 dólares por barril, tras avanzar 6.3 %, mientras el West Texas Intermediate (WTI) terminó en 102.48 dólares. Ambos alcanzaron sus niveles más altos desde mayo.

La escalada no ha sido lineal durante el año. De hecho, el mercado petrolero ha atravesado varias fases de fuertes aumentos y descensos vinculados a la evolución del conflicto en Medio Oriente.

Los primeros meses de 2026 comenzaron con precios relativamente moderados. El WTI promedió US$60.30 por barril en enero y US$64.50 en febrero, según el panorama macroeconómico elaborado por el Ministerio de Hacienda y Economía.

El escenario cambió drásticamente con la escalada del conflicto en Medio Oriente. En marzo, las interrupciones provocadas por la guerra y las dificultades para transportar crudo a través del estrecho de Ormuz llevaron las cotizaciones por encima de los US$100 por barril.

La presión comenzó posteriormente a moderarse. A comienzos de julio, el Brent había descendido hasta aproximadamente US$72 por barril, después de que un alto el fuego permitiera la liberación de grandes volúmenes de crudo que habían quedado retenidos y mejorara temporalmente el tránsito marítimo.

Sin embargo, la tregua no produjo una normalización duradera. A mediados de julio, el Brent volvió a situarse por encima de US$84 y llegó a US$94.07 el 22 de julio, impulsado nuevamente por las preocupaciones sobre las rutas de transporte y la escalada de las hostilidades.

El precio volvió a bajar temporalmente hasta US$88.36 el 27 de julio, pero durante agosto y principios de septiembre retomó la trayectoria ascendente. El 4 de septiembre, el Brent cerró en US$96.28, un aumento semanal de 7.6 %.

El 9 de septiembre superó nuevamente los US$100 y cerró en US$101.21. Un día después dio otro salto de 6.3 %, hasta los US$107.63.

De esta manera, el petróleo ha pasado de alrededor de US$60 por barril al comienzo del año a más de US$107, aunque con fuertes oscilaciones durante el período.

¿Qué significa para República Dominicana?

El impacto sobre la economía dominicana puede ser considerable debido a la dependencia del país de los combustibles importados.

Con un consumo aproximado de 144,000 barriles diarios, cada incremento de un dólar en el precio del petróleo representa una exposición adicional de alrededor de US$4.4 millones mensuales, o unos US$52.6 millones al año, si se mantuviera durante 12 meses y se trasladara íntegramente al costo de las importaciones.

Un aumento de US$10 por barril elevaría potencialmente esa exposición en unos US$43.8 millones mensuales y US$525.6 millones anuales.

Estas cifras son una aproximación y no equivalen automáticamente al aumento de la factura petrolera del país. República Dominicana importa tanto crudo como derivados, y los precios finales están determinados también por los costos de refinación, transporte, seguros, márgenes comerciales, contratos y condiciones del mercado internacional.

Aun así, permiten dimensionar la magnitud del riesgo.

El presupuesto fue construido con un petróleo mucho más barato

El problema adquiere una dimensión adicional porque las cuentas públicas fueron elaboradas bajo un supuesto de petróleo muy inferior al precio actual.

El presupuesto dominicano para 2026 contempló inicialmente un WTI de US$65 por barril. El escenario macroeconómico actualizado por Hacienda en abril elevó ese supuesto promedio para 2026 a US$81.40, como consecuencia del cambio en las condiciones internacionales.

La diferencia con los US$107.63 del Brent registrado el jueves sigue siendo amplia.

El propio Gobierno ha advertido que el incremento del petróleo representa una presión fiscal creciente. En marzo, el presidente Luis Abinader señaló que el presupuesto había sido elaborado con un precio de US$65 por barril y que el aumento del crudo hacia los US$100 podía comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas si se mantenía sin ajustes.

El Gobierno también había previsto alrededor de RD$12,000 millones para subsidios a los combustibles, calculados sobre un petróleo de US$65, además de partidas adicionales que podrían ser reasignadas si la situación internacional lo requería.

Más de RD$30,000 millones en subsidios

La presión ya se refleja en el gasto público.

El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes informó que destinó RD$1,294.5 millones para subsidiar los combustibles durante la semana del 5 al 11 de septiembre, con lo que el monto acumulado en subsidios durante 2026 superó los RD$30,000 millones.

La medida permitió mantener sin variación los precios de las gasolinas premium y regular, los dos tipos de gasoil, el GLP y el gas natural.

El subsidio llegó a RD$24.12 por galón para la gasolina premium, RD$42.68 para la regular, RD$94.31 para el gasoil regular, RD$101.91 para el gasoil óptimo y RD$20.31 para el GLP.

No todos los derivados, sin embargo, pudieron mantenerse estables. Durante esa semana el avtur aumentó RD$12.28 por galón, el keroseno RD$13.50, el fuel oil número 6 RD$1.47 y el fuel oil de bajo contenido de azufre RD$1.43.

Esto significa que parte del impacto internacional ya está llegando a segmentos específicos de la economía, particularmente aquellos con un consumo elevado de combustibles para transporte, aviación y generación.

El Gobierno ya había tenido que ajustar los combustibles

La presión no es nueva.

En marzo, cuando el petróleo volvió a dispararse, el Gobierno anunció un subsidio semanal de RD$1,189.8 millones y limitó a RD$5 por galón el incremento de las gasolinas y el gasoil, mientras mantenía congelado el precio del GLP.

Una semana después, ante una nueva escalada, el Gobierno elevó el subsidio proyectado a RD$1,702.2 millones y aplicó un reajuste de RD$10 por galón a las gasolinas y el gasoil.

La estrategia ha sido, por tanto, una combinación de ajustes parciales y subsidios para evitar que todo el incremento internacional llegue de golpe al consumidor.

En julio, cuando los precios internacionales volvieron a subir, el Gobierno destinó otros RD$875.3 millones para mantener congelados los principales combustibles, llevando el gasto acumulado en ese momento a RD$22,198.3 millones.

El precio del crudo tampoco explica por sí solo el comportamiento de los combustibles dominicanos.

El país opera bajo un esquema de paridad de importación, por lo que el precio final incorpora el comportamiento de los derivados internacionales y sus costos asociados.

El MICM explicó en julio que el margen de refinación o crack spread había aumentado considerablemente desde finales de febrero. En el caso del gasoil pasó de US$37.29 por barril a US$62.64, mientras que en la gasolina aumentó de US$24.67 a US$52.19.

Además, República Dominicana solo refina alrededor del 20 % del combustible que consume, por lo que una parte importante de la demanda debe cubrirse mediante la importación de productos terminados.

Esto hace que un aumento del petróleo pueda combinarse con mayores costos de refinación, transporte marítimo y seguros, multiplicando la presión sobre el precio final.

Comerciantes advierten sobre el efecto en los precios

El impacto también preocupa al sector comercial.

El presidente de la Confederación de Comercio de Provisiones y Pymes de la República Dominicana (Confecomercio), Gilberto Luna, pidió al Gobierno evaluar medidas para mitigar el incremento del costo de los combustibles y sus efectos sobre el consumo.

Luna advirtió que el aumento del petróleo y sus derivados termina reflejándose en los precios de los productos que demanda la población y consideró necesario buscar mecanismos que permitan reducir el impacto sobre el bolsillo de los consumidores.

El problema es que el combustible constituye un costo transversal para la economía. Afecta el transporte de pasajeros y mercancías, la distribución de alimentos, la actividad industrial, el comercio y distintos servicios.

Por esa vía, una parte del incremento puede terminar incorporándose a los precios de bienes y servicios, incluso cuando el Gobierno mantenga congelados los combustibles de mayor consumo.

La principal amenaza para el mercado internacional continúa siendo el estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba aproximadamente una quinta parte de los suministros mundiales de petróleo.

Los flujos por esa vía han caído drásticamente y los ataques contra buques petroleros han aumentado el riesgo de interrupciones adicionales. Reuters informó que los embarques de crudo del Golfo siguen muy por debajo de los niveles previos al conflicto.

A esto se suma la situación en el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb, donde los ataques y las dificultades de navegación también han incrementado los riesgos y los costos del transporte marítimo.

Mientras no exista una solución que permita recuperar la normalidad en las principales rutas de exportación, el mercado seguirá incorporando una prima de riesgo geopolítico.

Hay, sin embargo, factores que podrían limitar una subida todavía mayor.

La OPEP redujo por quinta vez su previsión de crecimiento de la demanda mundial de petróleo para 2026, hasta apenas 380,000 barriles diarios.

Por otro lado, la producción de los miembros de la OPEP cayó en agosto en unos 640,000 barriles diarios, hasta 19.71 millones de barriles diarios, debido principalmente a las interrupciones relacionadas con el conflicto y las dificultades para exportar petróleo desde la región.

La Agencia Internacional de Energía presenta un escenario todavía más ajustado. Su última previsión apunta a una caída de 5.7 millones de barriles diarios en la oferta mundial de petróleo durante 2026, mientras los inventarios globales se redujeron con fuerza en agosto. La agencia también considera que la normalización de los flujos del Golfo podría retrasarse hasta 2027.

La combinación de menor oferta, inventarios reducidos y riesgos geopolíticos mantiene, por tanto, la presión alcista sobre el mercado.

La respuesta dependerá principalmente de la duración del conflicto y de la capacidad de restablecer el flujo normal de petróleo por las rutas del Golfo.

La jornada del viernes mostró que la volatilidad continuará. Después del fuerte salto del jueves, el Brent llegó a rozar los US$110 durante la sesión y posteriormente retrocedió hacia los US$105.90, aunque todavía acumulaba un aumento cercano al 10 % en la semana.

La EIA elevó su previsión de promedio para 2026 a US$91 por barril para el Brent y US$84.65 para el WTI, pero advirtió que la producción de Oriente Medio difícilmente volverá a la normalidad antes del segundo trimestre de 2027.

Eso significa que incluso si los precios retroceden desde los máximos actuales, la República Dominicana podría enfrentar durante varios meses un petróleo significativamente más caro que el utilizado originalmente para construir sus cuentas fiscales.

El dilema para República Dominicana

Para el Gobierno dominicano, el problema se reduce cada vez más a una difícil elección.

Por un lado, puede trasladar una mayor proporción del incremento internacional a los consumidores, con el riesgo de alimentar la inflación y encarecer el transporte, los alimentos y los servicios.

Por otro, puede mantener los precios contenidos mediante subsidios, pero a costa de aumentar la presión sobre las finanzas públicas y reducir el espacio disponible para otras prioridades presupuestarias.

La experiencia de 2026 demuestra que ninguna de las dos opciones es gratuita.

El petróleo comenzó el año alrededor de los US$60-65, llegó a superar los US$100, descendió hacia los US$72 durante la tregua de julio y volvió a superar los US$107 en septiembre. Esa trayectoria refleja hasta qué punto la economía dominicana está expuesta a acontecimientos que ocurren a miles de kilómetros de sus costas.

Mientras persistan las dificultades en Ormuz y el mercado continúe enfrentando interrupciones de suministro, el desafío para República Dominicana no será únicamente cuánto costará el próximo galón de gasolina.

Será cuánto costará mantener protegidos a los consumidores sin trasladar una carga fiscal cada vez mayor a las cuentas del Estado.

Y, sobre todo, cuánto tiempo podrá sostenerse ese equilibrio si el petróleo permanece por encima de los US$100 por barril.

Mira otros tags: