La República Dominicana avanza en la gestión y aprovechamiento del sargazo con la operación de la primera biorefinería fase I en el Caribe, desarrollada por la empresa domínico-española SOS Biotech. La planta convierte esta biomasa marina en productos sostenibles de aplicación agrícola.
El proyecto cumple su primer año en funcionamiento y forma parte de una estrategia de bioeconomía azul, orientada a la sostenibilidad ambiental y al desarrollo local.
Como resultado de este trabajo, se han desarrollado los productos Marine Symbiotic, Marine Blossom y Marine Soil, elaborados en el país a partir de sargazo recolectado en las costas dominicanas. La iniciativa cuenta con la participación de SOS Carbon, encargada de la recolección del sargazo, y SOS Biotech, responsable de su procesamiento biotecnológico.
Los productos ya están disponibles en el mercado nacional y son utilizados por agricultores, lo que fortalece la cadena de valor y promueve prácticas sostenibles en el sector agrícola.
El presidente Luis Abinader ha señalado en distintos foros internacionales la necesidad de enfrentar de manera conjunta el problema del sargazo. Durante su intervención en la Semana del Clima de Nueva York, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, llamó a reconocer el fenómeno como una emergencia regional y pidió cooperación internacional en materia de financiamiento y tecnología.
Esta semana se celebra en Bruselas la Tercera Conferencia Unión Europea–Caribe sobre el Sargazo, bajo el lema “Beyond the Tide: Practical Approaches to Sargassum Response”. El encuentro busca transformar proyectos piloto en soluciones escalables, mediante alianzas y mecanismos de financiamiento que impulsen el uso sostenible del sargazo en la región.
En septiembre, el presidente Luis Abinader realizó un enérgico llamado a la comunidad internacional para reconocer la crisis del sargazo como una emergencia regional, durante su intervención en la Semana del Clima de Nueva York ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El mandatario advirtió que el sargazo “ha dejado de ser una anomalía para convertirse en una amenaza sistémica”, con consecuencias directas sobre las costas, la economía local y la salud ambiental del Caribe.
Asimismo, subrayó la importancia de transformar este reto en una oportunidad de desarrollo sostenible, colocando a la región en el centro de la acción climática global.
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