Renovables generan 66% de la electricidad en América Latina

América Latina y el Caribe comenzó 2026 con una de las matrices eléctricas más limpias del mundo. Durante enero, las energías renovables aportaron el 66% de toda la electricidad generada en la región, un desempeño impulsado principalmente por la recuperación de la hidroelectricidad, aunque acompañado por una fuerte dependencia del gas natural para garantizar la estabilidad operativa de los sistemas eléctricos.

Así lo revela el más reciente Informe Mensual de Generación Eléctrica de la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), que sitúa a la región entre las de mayor participación renovable a nivel global.

Las estadísticas muestran que la generación eléctrica alcanzó 171 teravatios-hora (TWh) durante enero, equivalente a un crecimiento de 9.6% respecto a diciembre de 2025. El aumento estuvo asociado a una mayor disponibilidad de recursos hídricos tras la reducción de las restricciones hidrológicas que afectaban a varios países de la región.

La recuperación de la generación hidroeléctrica permitió optimizar la operación de los sistemas eléctricos y disminuir parcialmente la necesidad de utilizar centrales térmicas de mayor costo, contribuyendo además a reducir las presiones sobre los costos marginales de producción.

De acuerdo con el informe, la hidroelectricidad continuó siendo la principal fuente de generación regional, al representar 44.5% de toda la electricidad producida durante enero.

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El gas natural sigue siendo indispensable

A pesar del liderazgo renovable, la transición energética latinoamericana continúa apoyándose en fuentes convencionales para garantizar la confiabilidad del suministro.

Los combustibles fósiles representaron 31.3% de la generación eléctrica regional, mientras que el gas natural aportó por sí solo 23.8% de toda la electricidad producida.

Para Olade, este combustible mantiene un papel estratégico debido a su capacidad para responder rápidamente a cambios en la demanda y respaldar la operación de sistemas con alta penetración de energías renovables.

La organización señala que el gas natural continúa siendo el principal recurso flexible para compensar las fluctuaciones de generación asociadas a tecnologías como la solar y la eólica, además de suministrar servicios auxiliares esenciales para la estabilidad de las redes eléctricas.

La otra cara de las energías renovables

El informe también evidencia algunos de los desafíos técnicos que acompañan la expansión de las energías limpias.

Durante enero, la generación solar cayó 30% respecto a diciembre de 2025, mientras que la producción geotérmica disminuyó 36% y la eólica retrocedió 11%.

Según los analistas de Olade, estas variaciones reflejan la necesidad de contar con tecnologías capaces de garantizar suministro continuo cuando las condiciones climáticas reducen la producción renovable.

La organización considera que el éxito de la transición energética dependerá de la capacidad de combinar recursos renovables variables con tecnologías de respaldo capaces de mantener la estabilidad operativa de los sistemas eléctricos.

Crecimiento moderado frente a 2025

Al comparar los resultados con enero del año anterior, la generación regional mostró un crecimiento más moderado de 1.2%.

La expansión estuvo impulsada principalmente por la hidroelectricidad, que aportó 10.8 TWh adicionales respecto a enero de 2025. Este incremento permitió compensar la disminución observada en la energía solar, cuya producción redujo el volumen total generado en aproximadamente 11.2 TWh.

Los países con las matrices más limpias

El informe también muestra importantes diferencias entre los países de la región.

Doce de los 27 miembros de Olade superaron el promedio regional de participación renovable durante enero.

Paraguay encabezó la clasificación con una matriz eléctrica 100% renovable, seguido por Costa Rica (97.8%), Uruguay (96.5%), Ecuador (91.6%), Belice (90.9%), Colombia (88.7%), Brasil (88.5%) y Venezuela (87.7%).

República Dominicana no figura entre los países que superan el promedio regional.

Para Olade, los resultados confirman que la transición energética latinoamericana avanza sobre un modelo basado en tres pilares: la fortaleza histórica de la hidroelectricidad, el respaldo flexible proporcionado por el gas natural y la expansión progresiva de las fuentes renovables no convencionales.

La organización concluye que esta combinación seguirá siendo determinante para garantizar la confiabilidad, sostenibilidad y competitividad de los sistemas eléctricos de América Latina y el Caribe en los próximos años.

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