Subsidios a combustibles presionan las finanzas públicas y ponen en duda el presupuesto de 2027

Santo Domingo, República Dominicana.— El gasto del Gobierno dominicano en subsidios a los combustibles podría cerrar 2026 en RD$50,000 millones, cinco veces más que los RD$10,000 millones previstos inicialmente en el presupuesto, debido al impacto de la crisis geopolítica sobre los precios energéticos, según informó el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz.

El presupuesto original tomó como referencia un precio promedio del barril de petróleo de US$47. Sin embargo, Díaz explicó que los recursos destinados a subsidiar los combustibles ya se acercan a RD$40,000 millones, lo que ha desbordado las previsiones fiscales del Gobierno.

La presión también amenaza con extenderse al próximo año. El proyecto de presupuesto de 2027 contempla RD$30,000 millones para estas ayudas, pero economistas advierten que esa asignación podría quedarse corta si se mantienen elevados los precios internacionales y el costo semanal de las subvenciones.

El economista Henri Hebrard considera que el principal foco de presión no está únicamente en el petróleo, sino en el gasoil, cuyo precio por barril, según indicó, pasó de US$92 a más de US$190, una diferencia superior a US$100.

“El gasoil, desde el punto de vista económico, es la sangre de la economía; eso es lo que mueve el transporte, especialmente maquinaria pesada y de campo. Ahí efectivamente el grueso del subsidio está concentrado ahí”, sostuvo.

La relevancia de ese combustible para el transporte y la operación de maquinaria explica, desde la perspectiva del economista, por qué su encarecimiento tiene consecuencias que van más allá del mercado energético y aumenta la presión sobre el gasto público.

El presupuesto de 2027, bajo presión

Hebrard estimó que los RD$30,000 millones contemplados para subsidios en 2027 podrían cubrir alrededor de 30 semanas si se mantiene elevado el costo de estas ayudas. En ese escenario, el gasto podría superar los RD$70,000 millones.

El economista planteó que la incertidumbre central es cuánto tiempo más se prolongarán los conflictos internacionales y hasta qué punto el Estado podrá seguir absorbiendo el aumento de los precios sin introducir otras medidas.

“Este nivel de gasto que se está llevando ese subsidio a los combustibles no es justificable ya fiscalmente ni económicamente. Es demasiado dinero”, alertó.

El problema no se limita a la disponibilidad de recursos para mantener los precios de los combustibles. También implica decidir qué parte del costo seguirá asumiendo el Estado y cuánto podría trasladarse a los consumidores, con efectos potenciales sobre los hogares y las actividades productivas.

Más subsidios, deuda o aumentos para los consumidores

El economista Haivanjoe NG Cortiñas advirtió que, si la crisis persiste, los recursos previstos podrían agotarse en pocos meses. A su juicio, el Gobierno tendría dos opciones principales: trasladar mayores aumentos a los consumidores o aprobar un presupuesto complementario financiado con más endeudamiento.

Ese escenario también pondría presión sobre la meta fiscal. NG Cortiñas consideró que el déficit podría no mantenerse en el 3.4 % del producto interno bruto (PIB) anunciado.

“Cada peso de subsidio financiado con déficit se convierte en deuda y en más pago de intereses, lo que reduce el espacio para salud, educación y otras prioridades. La inversión pública será la variable de ajuste, como el propio ministro admitió al anticipar que el presupuesto se modificará a mitad de año. Además, es previsible que se reabra la discusión sobre nuevos impuestos”, agregó.

El economista cuestionó que la respuesta dependa de una eventual reducción de los precios internacionales, en lugar de un plan para afrontar distintos escenarios de duración e intensidad de la crisis.

NG Cortiñas sostuvo que, si los precios no bajan, los hogares dominicanos terminarían enfrentando combustibles más caros y un mayor endeudamiento del Estado.

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Focalizar el subsidio en los combustibles prioritarios

Ante la presión presupuestaria, Hebrard propuso modificar la distribución de las ayudas para proteger principalmente el gas licuado de petróleo (GLP), el programa Bono Gas destinado a los hogares más pobres y el gasoil regular.

Como contrapartida, planteó eliminar las subvenciones a la gasolina premium y al gasoil óptimo, al considerar que benefician a sectores de mayores ingresos que no necesitan ese apoyo.

El economista advirtió que la focalización no evitaría por completo el impacto de los elevados costos de los combustibles importados. En su estimación, los precios podrían aumentar hasta RD$50 por galón de gasolina, RD$30 en el GLP y RD$100 en el gasoil.

Estas cifras corresponden a un escenario planteado por Hebrard, no a aumentos confirmados por el Gobierno.

Por su parte, Daris Cuevas expresó una preocupación similar sobre la protección de los sectores más vulnerables y cuestionó la precariedad de los mecanismos de asistencia social, al señalar que los fondos destinados a estas ayudas suelen canalizarse mediante programas temporales.

La discusión sobre los subsidios se desplaza así desde el costo inmediato de contener los precios hacia la sostenibilidad fiscal de esa política, los combustibles que deben recibir apoyo y la capacidad del Gobierno para proteger a los hogares sin reducir el espacio presupuestario de otras prioridades.

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