El Reporte de Economía y Desarrollo (RED) 2024, titulado “Energías renovadas: una transición energética justa para el desarrollo sostenible” y elaborado por CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, ha revelado tres áreas fundamentales para impulsar la transición energética en América Latina y el Caribe. El estudio destaca la importancia de la electrificación verde, la minimización de emisiones asociadas al consumo de combustibles y la mejora de la eficiencia y funcionamiento de los sistemas energéticos.
A nivel global, casi el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provienen del consumo de energía fósil y de procesos industriales. Sin embargo, en América Latina, la situación es distinta: el 65% de las emisiones provienen del sector agropecuario, la silvicultura y otros usos de la tierra (ASOUT). Esto contrasta significativamente con el 14% en el Caribe y el 8% en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Electrificación verde: futuro sostenible con energías renovables
El reporte enfatiza la necesidad de incrementar la tasa de electrificación y la penetración de fuentes renovables no convencionales. En un escenario de compromisos anunciados por la Agencia Internacional de Energía (AIE), se proyecta que la tasa de electrificación en la región ascienda al 41% en 2050. Este crecimiento se verá acompañado por un aumento significativo en la capacidad de energía solar y eólica, que representarán el 43% y el 19%, respectivamente.
Reducción de emisiones: hacia combustibles de baja emisión
El informe también subraya la importancia de minimizar las emisiones asociadas al consumo de combustibles. Algunos procesos industriales y sectores del transporte no son electrificables con las tecnologías actuales. Además, la intermitencia de las fuentes renovables no convencionales puede requerir el uso de combustibles para garantizar la flexibilidad y seguridad del suministro eléctrico. Por lo tanto, se propone sustituir el carbón y el petróleo por gas en el corto plazo, hasta el desarrollo de combustibles de bajas emisiones como el hidrógeno verde y los biocombustibles sostenibles.
Eficiencia energética: mejoras en la producción y distribución
Finalmente, el reporte resalta la necesidad de mejorar la eficiencia y funcionamiento de los sistemas energéticos. Actualmente, existen pérdidas significativas en la producción, transformación y transporte de los vectores energéticos. En 2019, los 25,4 exajulios (EJ) de energía consumida se produjeron a partir de 35,2 EJ de insumos de energía primaria. Las pérdidas ocurren en diversos procesos, incluyendo la producción de combustibles, generación de electricidad con combustibles, y el autoconsumo, transporte y distribución de electricidad. Reforzar la eficiencia energética es crucial para lograr una oferta de energía más limpia y sostenible.
