El 7 de marzo de 2022, en uno de los momentos de mayor incertidumbre para los mercados energéticos mundiales, el presidente Luis Abinader anunció un subsidio extraordinario a los combustibles con el objetivo de evitar un impacto inmediato en el bolsillo de los dominicanos ante el fuerte incremento de los precios internacionales del petróleo.
La decisión se produjo apenas semanas después del inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, un acontecimiento que provocó una escalada histórica en las cotizaciones del crudo y generó presiones inflacionarias en gran parte del mundo.
Durante una alocución dirigida a la nación, el mandatario informó que el Gobierno asumiría parte de los incrementos de los combustibles cuando el precio del barril de petróleo de Texas (WTI), referencia para República Dominicana, se mantuviera entre US$85 y US$115 por barril.
En ese momento, el crudo cerró la jornada en US$119.40 por barril, uno de los niveles más altos registrados en años.
“El Gobierno mantendrá sin variación los precios internos de los hidrocarburos al nivel del 4 de marzo”, expresó Abinader al anunciar la medida.
El presidente explicó que cualquier aumento por encima de los US$115 por barril sería transferido parcialmente a los precios internos, excluyendo del cálculo el impuesto ad-valorem, como una forma de reducir el impacto sobre los consumidores.
Un sacrificio fiscal millonario
La medida implicó un importante esfuerzo para las finanzas públicas. Según explicó el mandatario, el Estado asumiría un sacrificio fiscal semanal de entre RD$600 millones y RD$1,000 millones para evitar que las alzas internacionales se reflejaran completamente en el mercado local.
Esto representaba desembolsos mensuales de entre RD$2,400 millones y RD$4,000 millones, equivalentes a entre RD$9,600 millones y RD$16,000 millones durante los cuatro meses inicialmente contemplados para la aplicación del subsidio.
El Gobierno justificó la decisión como parte de una estrategia para proteger a los hogares de menores ingresos y evitar mayores presiones sobre la clase media en medio de una crisis global que amenazaba con encarecer el transporte, los alimentos y otros bienes esenciales.
Respuesta a una crisis internacional
Abinader sostuvo que la invasión rusa a Ucrania había provocado una fuerte volatilidad en los mercados internacionales y una escalada en los costos energéticos con efectos directos sobre economías importadoras de combustibles como la dominicana.
Ante ese escenario, aseguró que su administración mantenía un diálogo permanente con representantes del sector empresarial, productores, comerciantes e importadores para identificar mecanismos que permitieran amortiguar los efectos de la crisis.
“Estamos promoviendo medidas que salvaguarden la economía de los más desposeídos y eviten que la clase media se vea aún más perjudicada mientras superamos esta crisis de precios causada por factores externos”, afirmó entonces.
Tres años después, aquel anuncio continúa siendo recordado como una de las principales medidas adoptadas por el Gobierno para contener el impacto de la crisis energética global derivada de la guerra en Europa del Este y preservar la estabilidad económica del país.
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