Acuerdo entre EE. UU. e Irán abre paso a la normalización del tránsito en el estrecho de Ormuz

La prevista reapertura del estrecho de Ormuz este viernes marca un punto de inflexión para los mercados energéticos, luego de más de tres meses de tensiones en Oriente Medio que impactaron directamente los precios internacionales del petróleo. La ruta marítima, considerada estratégica para el transporte mundial de crudo, permaneció afectada por el conflicto, generando incertidumbre sobre el suministro energético global.

La evolución del precio del Brent reflejó el nerviosismo de los mercados durante gran parte de la crisis. Tras el inicio de las hostilidades, el barril registró fuertes incrementos y llegó a superar los US$126 a finales de abril.

Sin embargo, la confirmación de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán cambió las expectativas de los inversionistas y favoreció una corrección de los precios. Este jueves, el crudo de referencia para Europa cerró en US$79.55 por barril, tras varios días de descensos.

Según datos publicados por EFE, el Brent acumuló un incremento cercano al 10 % desde el comienzo del conflicto hace 110 días, aunque durante ese período experimentó episodios de fuerte volatilidad. En la primera semana de la guerra avanzó cerca de un 28%, mientras que durante el primer mes llegó a registrar una revalorización superior al 55%, impulsado por los temores sobre el suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz.

Analistas citados por la agencia consideran que, pese a los máximos alcanzados durante la crisis, el mercado nunca asumió un escenario de interrupción prolongada del suministro. La expectativa de una eventual negociación entre Washington y Teherán contribuyó a contener episodios de mayor presión sobre los precios y evitó que el petróleo entrara en una dinámica de pánico sostenida.

Durante el conflicto, diversos factores ayudaron a moderar el impacto de las restricciones en Ormuz. Entre ellos figuran la liberación de reservas estratégicas por parte de varios países, el aumento de la producción en algunos mercados y la búsqueda de rutas alternativas para el transporte de hidrocarburos.

No obstante, especialistas advierten que la normalización del tránsito marítimo no elimina completamente los riesgos para el mercado energético. El estrecho de Ormuz continúa siendo una de las principales rutas para el comercio mundial de petróleo, por lo que cualquier alteración futura podría volver a generar presiones sobre los precios internacionales.

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Más allá del comportamiento del crudo, los expertos coinciden en que uno de los principales efectos económicos del conflicto ha sido el aumento de los costos energéticos.

El encarecimiento del petróleo y del gas ha contribuido a elevar las presiones inflacionarias en distintas economías, afectando tanto los costos de transporte como los precios de bienes y servicios.

Asimismo, el impacto se ha extendido a otros sectores vinculados a la cadena de suministro global. El incremento de los costos de fertilizantes y logística ha añadido presión sobre los precios de los alimentos, un efecto que podría prolongarse incluso después de la normalización del mercado petrolero.

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