Baja del petróleo reabre el debate sobre precios de combustibles en Argentina

La reciente corrección en el precio del petróleo internacional está reconfigurando el análisis dentro del mercado de combustibles en Argentina, donde el debate ya no gira únicamente en torno a una eventual baja en los valores al consumidor, sino también a las estrategias que podrían adoptar las estaciones de servicio para sostener su actividad, estabilizar ventas y mantener márgenes en un contexto de alta sensibilidad a las variaciones de demanda.

Un relevamiento realizado por el equipo liderado por Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, examinó la relación entre la evolución del barril WTI y el comportamiento de la nafta súper en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en los últimos meses. El análisis determina que el traslado del impacto del petróleo hacia los precios en surtidor fue parcial y se concentró en una fase puntual del período estudiado.

De acuerdo con datos difundidos por Surtidores Latam, entre febrero y marzo el crudo registró un incremento del 41,7%, mientras que la nafta súper avanzó 24,2%, lo que refleja que el ajuste en surtidor acompañó alrededor del 58% del movimiento del petróleo.

En ese mismo tramo, el precio de la nafta pasó de 1.609 pesos por litro en febrero a 2.043 pesos al 12 de junio, acumulando una variación del 27%, mientras que el WTI se movió de 64,51 a 84,88 dólares por barril, con un aumento del 31,6%.

Según el investigador, la conformación del precio final responde a múltiples factores más allá del comportamiento del crudo. En declaraciones al medio especializado Surtidores, señaló que la estructura de precios incorpora variables como refinación, impuestos, logística, decisiones comerciales y condiciones de mercado, lo que complejiza el traslado directo al surtidor.

El informe agrega que, tras el ajuste inicial, el mercado local mostró una mayor estabilidad en los precios de los combustibles, aun cuando el petróleo internacional mantuvo episodios de volatilidad durante abril y mayo. Esta dinámica es interpretada como una etapa de contención en el comportamiento de los precios internos.

Para Carnicer, este escenario tiene implicancias directas sobre la operación de las estaciones de servicio, al permitir mayor previsibilidad en la gestión diaria. En ese sentido, destacó que la estabilidad de precios favorece la frecuencia de carga, la planificación de inventarios y el manejo del flujo de caja en un contexto de demanda sensible a los cambios tarifarios.

El estudio también plantea simulaciones teóricas en base al comportamiento histórico del mercado. En caso de repetirse el nivel de traslado observado en marzo, la baja reciente del petróleo podría habilitar un margen potencial de reducción cercano a los 117 pesos por litro.

No obstante, el informe aclara que se trata de un ejercicio hipotético que no contempla variaciones en impuestos, tipo de cambio, biocombustibles, costos logísticos ni márgenes de refinación.

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En ese marco, el análisis subraya que no existe una relación automática entre la cotización internacional del crudo y el precio final en surtidor, y propone evaluar su evolución bajo criterios de gradualidad y simetría.

Carnicer añadió que el foco del debate no debería centrarse únicamente en el traslado inmediato de precios, sino en la forma y el tiempo en que las variaciones internacionales impactan en el consumidor.

En su visión, la reciente baja del WTI abre una oportunidad para revisar la política de precios, sin que ello implique necesariamente una reducción total, aunque sí la posibilidad de ajustes parciales o la contención de nuevas subas mientras el mercado se estabiliza.

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