Las inversiones orientadas a fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico y mejorar la capacidad de respuesta ante eventos climáticos extremos no se traducirán, por el momento, en cambios en la tarifa eléctrica, debido a que el sector aún enfrenta desafíos estructurales relacionados con la actualización tarifaria y las pérdidas en distribución.
Así lo afirmó Jesualdo Jimenes, director del Mercado Eléctrico del Ministerio de Energía y Minas (MEM), durante el conversatorio “Resiliencia del sistema eléctrico ante riesgos climáticos y eventos extremos”, celebrado en el hotel Hyatt Centric Santo Domingo.
El funcionario explicó que, antes de incorporar nuevos componentes dentro de los mecanismos de remuneración del sistema eléctrico, es necesario resolver la diferencia existente entre la tarifa aplicada actualmente y la que debería cobrarse de acuerdo con las resoluciones emitidas por la Superintendencia de Electricidad.
“Hasta que ese tipo de cosas no se solventen, que es lo básico, todavía no creo que podamos llegar a hablar de revalorizar o incorporar aspectos adicionales en la tarifa”, afirmó.
Brecha tarifaria sigue siendo un desafío
Jimenes recordó que durante varios años la tarifa eléctrica permaneció sin actualización y que, aunque ese proceso comenzó en 2022, aún no ha concluido.
Como resultado, explicó, persiste una diferencia entre el precio que pagan los usuarios y la tarifa que correspondería aplicar conforme al esquema regulatorio vigente.
En ese contexto, señaló que incorporar la resiliencia climática dentro de la tarifa implicaría reconocer inversiones adicionales destinadas a fortalecer la infraestructura eléctrica, aumentar la redundancia operativa y mejorar la capacidad de respuesta del sistema ante contingencias.
“Eso significaría que tú vas a tener que hacer mayores inversiones en tener redundancia, en tener una capacidad aún mayor de respuesta”, indicó.
Las pérdidas del sistema continúan entre los principales retos
Además de la actualización tarifaria, el director del Mercado Eléctrico identificó las pérdidas eléctricas como uno de los principales desafíos que enfrenta el sector.
Explicó que todavía existe una diferencia entre la energía que las empresas distribuidoras entregan a los consumidores y los ingresos que finalmente logran recuperar, situación que limita la sostenibilidad financiera del sistema de distribución.
A su juicio, estos elementos deben ser atendidos antes de incorporar nuevos conceptos de remuneración asociados a la resiliencia del sistema eléctrico.
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Evalúan reconocer la flexibilidad de la generación
Aunque descartó cambios inmediatos en la tarifa de distribución, Jimenes reveló que el Ministerio de Energía y Minas analiza mecanismos para reconocer la flexibilidad de los activos de generación dentro del mercado eléctrico mayorista.
Según explicó, esta evaluación busca valorar aquellas instalaciones capaces de responder con mayor rapidez a las variaciones del sistema, fortaleciendo la confiabilidad y la estabilidad del suministro eléctrico.
“Actualmente se está en un proceso de evaluación, principalmente en el mercado mayorista, en el mercado de generación, de ver cómo se puede revalorizar la flexibilidad de los activos”, afirmó.
El funcionario sostuvo que este análisis forma parte de las iniciativas para fortalecer el funcionamiento del mercado eléctrico, aunque insistió en que la prioridad inmediata continúa siendo resolver la brecha tarifaria y reducir las pérdidas de distribución, condiciones que considera indispensables antes de avanzar hacia nuevos esquemas de remuneración vinculados a la resiliencia del sistema.

