Brasil activa planes de contingencia ante riesgo de sequía y refuerza el suministro de combustibles

Las empresas de energía y combustibles de Brasil comenzaron a ejecutar planes de contingencia para mitigar los efectos de la fuerte sequía prevista para el segundo semestre de 2026, fenómeno asociado al Super El Niño que amenaza con reducir la navegabilidad de los ríos amazónicos y dificultar el abastecimiento de combustibles hacia los sistemas aislados de generación eléctrica.

Ante este escenario, las compañías han optado por reforzar inventarios, anticipar compras de combustible y contratar soluciones logísticas adicionales, mientras las autoridades energéticas coordinan acciones para preservar la continuidad del suministro eléctrico en las zonas más vulnerables del norte del país.

La ANP exige planes de contingencia a distribuidores y empresas del sector

La Agência Nacional do Petróleo, Gás Natural e Biocombustíveis (ANP) solicitó planes de contingencia a los principales actores del abastecimiento regional, entre ellos Amazongás, Fogás, Atem, Vibra, Raízen, Ipiranga, Equador, REAM y Petrobras.

Paralelamente, la ANP mantiene el monitoreo de las condiciones hidrológicas junto con la Agência Nacional de Águas e Saneamento Básico (ANA) y participa en las acciones coordinadas por la Agência Nacional de Energia Elétrica (Aneel) para proteger la operación de los sistemas eléctricos aislados en Amazonas, Acre y Rondônia.

Diez centrales dependen del transporte fluvial para recibir combustible

La distribuidora Energisa, responsable del servicio eléctrico en Rondônia, advirtió que 10 de las 12 centrales termoeléctricas que abastecen los sistemas aislados dependen total o parcialmente del transporte fluvial para recibir combustible, equipos y repuestos.

La empresa identificó agosto y septiembre como el período de mayor riesgo, al proyectar que la profundidad navegable de algunos ríos podría disminuir hasta entre tres y cuatro metros, situación que obligaría a reducir la carga transportada, modificar rutas o incluso interrumpir determinados trayectos.

Entre las localidades consideradas más vulnerables figuran Maici, Demarcação, Pedras Negras y Nazaré, donde una operación de abastecimiento puede prolongarse hasta 11 o 12 días debido a las restricciones de navegación.

Frente a este panorama, Energisa implementó un plan de contingencia para el período comprendido entre el 15 de agosto y el 15 de octubre, basado en la anticipación de compras, abastecimientos e inventarios antes del agravamiento de la sequía.

La empresa indicó que, por el momento, no prevé utilizar balsas estacionarias, aunque continuará monitoreando las condiciones hidrológicas para adoptar medidas adicionales si fuera necesario.

Además, mantiene en Porto Velho una infraestructura de emergencia con cuatro grupos electrógenos, tres de 550 kVA y uno de 150 kVA.

En Acre, Energisa informó que el suministro de combustible para las centrales aisladas corresponde al productor independiente que opera esas instalaciones, aunque aseguró que mantiene un seguimiento permanente de la situación y que reservó combustible suficiente para aproximadamente seis meses para los equipos y vehículos que atienden municipios aislados.

La sequía también incrementa la presión sobre los costos operativos

Las consecuencias del fenómeno climático también comienzan a reflejarse en los costos del sector.

La empresa Aggreko solicitó a Aneel el restablecimiento del equilibrio económico-financiero de sus contratos, argumentando que debió asumir costos extraordinarios asociados a la ejecución de su plan de contingencia para la sequía de 2026.

Entre esos gastos figuran la contratación anticipada de soluciones logísticas, la formación de inventarios estratégicos de combustible y operaciones preventivas de abastecimiento.

La compañía sostiene que estos desembolsos responden a acciones excepcionales adoptadas siguiendo orientaciones de los organismos reguladores.

Asimismo, mantiene pendiente otra solicitud relacionada con los costos logísticos generados durante las sequías de 2023 y 2024, expediente sobre el cual, según indicó, Aneel aún no ha emitido una decisión formal.

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Brasil adelantará contratos para incorporar 1.8 GW adicionales al sistema eléctrico

Como parte de las medidas preventivas, el Comité de Monitoreo del Sector Eléctrico (CMSE) aprobó la anticipación del inicio del suministro de cinco contratos adjudicados en subastas de capacidad, lo que permitirá incorporar 1.8 gigavatios (GW) adicionales al Sistema Interconectado Nacional (SIN) a partir del 1 de septiembre.

Las centrales incluidas son Termomacaé, Manaus I, Termoceará Diesel, Três Lagoas y Araucária.

La decisión se fundamenta en un informe emitido por el Operador Nacional do Sistema Elétrico (ONS), que calificó como de “alta probabilidad” la ocurrencia de El Niño durante el segundo semestre de 2026.

Según ese análisis, el fenómeno reducirá la disponibilidad de generación eléctrica en la región Norte y elevará la demanda nacional debido al aumento de las temperaturas.

El CMSE también alertó que el contexto geopolítico internacional, marcado por los conflictos en Oriente Medio y Ucrania, podría incrementar los precios de los combustibles. De acuerdo con el comité, los costos de despacho declarados por empresas sin contrato son al menos un 25% superiores a los correspondientes a unidades contratadas.

El almacenamiento con baterías gana espacio como herramienta para fortalecer la resiliencia

En paralelo, Aneel celebrará el próximo 20 de agosto el encuentro “Super El Niño y la Resiliencia del Sector Eléctrico Brasileño”, donde autoridades y empresas analizarán estrategias para fortalecer la seguridad y confiabilidad del sistema frente a eventos climáticos extremos.

Entre las compañías confirmadas figuran Taesa, State Grid, Axia Energia, CPFL, Celesc, Copel, Âmbar Energia y Atem.

Dentro del debate, la Associação Brasileira de Soluções de Armazenamento de Energia (ABSAE) propuso incorporar el análisis sobre el papel de los sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías (BESS).

La entidad considera que estas tecnologías pueden responder rápidamente ante la indisponibilidad de centrales eléctricas, líneas de transmisión, transformadores o subestaciones, además de contribuir al soporte de frecuencia y tensión, mantener cargas críticas y facilitar la operación de microrredes y sistemas temporalmente aislados durante eventos climáticos extremos.

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