República Dominicana. Las empresas distribuidoras de electricidad (EDE) acumularon pérdidas equivalentes al 43.5 % de la energía adquirida entre enero y junio de 2026, de acuerdo con datos del Informe de Desempeño de las Empresas Eléctricas Estatales de junio, publicado por el Ministerio de Energía y Minas y analizado por el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).
El resultado implica que, por cada 100 gigavatios-hora (GWh) adquiridos por las distribuidoras durante el período, 43.5 GWh no terminaron convertidos en energía facturada y cobrada.
En términos absolutos, las EDE adquirieron 9,940.1 GWh durante los primeros seis meses del año. De ese volumen, 3,889.4 GWh no fueron facturados, equivalentes al 39.1 % de toda la energía comprada.
A ese volumen se agregan otros 431.7 GWh que sí fueron facturados, pero no cobrados, equivalentes al 4.3 % de la energía adquirida.
La combinación de ambos componentes eleva a 43.5 % la proporción de energía adquirida que no terminó generando facturación y cobro, según el análisis de Crees.
El problema no termina en la energía no facturada
La estructura de las pérdidas muestra que una parte importante se produce antes de que la energía llegue a convertirse en una factura. De los 9,940.1 GWh comprados, las distribuidoras lograron facturar 6,050.7 GWh.
De esa energía facturada, cobraron 5,619.0 GWh, por lo que quedaron pendientes de cobro 431.7 GWh.
Esto establece una diferencia entre dos problemas dentro de la gestión comercial de las EDE: la energía que no llega a facturarse y aquella que, aunque fue registrada en una factura, no termina siendo cobrada.
Crees señala que las pérdidas pueden responder tanto a causas técnicas, relacionadas con la infraestructura de distribución, como a causas no técnicas, entre ellas el robo de electricidad, que impiden que la energía pueda ser facturada.
El resultado coloca las pérdidas como uno de los principales desafíos financieros del sistema de distribución, debido a que las empresas deben adquirir la energía para abastecer la demanda, aunque una parte considerable de ese volumen no se traduzca posteriormente en ingresos por facturación y cobro.
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El costo para las finanzas públicas
El impacto trasciende la operación de las distribuidoras y alcanza las cuentas públicas debido a la necesidad de financiar el déficit del sector mediante transferencias del Gobierno Central.
Hasta julio de 2026, la ejecución presupuestaria registra RD$68,673.3 millones en transferencias a las EDE, de acuerdo con las cifras citadas por Crees.
El centro de análisis estima que, al cierre del año, el déficit podría alcanzar RD$118,000 millones, equivalentes a unos US$1,965 millones.
Ese monto representaría aproximadamente 1.3 % del producto interno bruto (PIB) y el 41.4 % del déficit presupuestado para 2026.
Para dimensionar la magnitud fiscal de esa cifra, Crees señala que los RD$118,000 millones superarían el presupuesto conjunto de los ministerios de Agricultura, Turismo, Medio Ambiente, Relaciones Exteriores e Industria y Comercio, además de la Procuraduría General y el Poder Judicial.
El planteamiento del centro de análisis es que las pérdidas de las distribuidoras no constituyen únicamente un problema operativo del sector eléctrico. Mientras las EDE continúen dependiendo de transferencias del Gobierno Central para financiar sus déficits, una parte del costo termina trasladándose a las finanzas públicas y, por esa vía, a los contribuyentes.
La dimensión del problema está determinada por la combinación de ambos factores: una elevada proporción de la energía adquirida que no se factura o cobra y la necesidad de utilizar recursos públicos para cubrir el desequilibrio financiero de las distribuidoras.
Así, el desafío para el sistema eléctrico no se limita a disponer de suficiente generación. También pasa por conseguir que una mayor proporción de la electricidad comprada pueda ser medida, facturada y cobrada, reduciendo la brecha entre la energía que entra al sistema de distribución y los recursos que finalmente recuperan las empresas.
