Cargar un vehículo eléctrico puede costar RD$700 en casa

República Dominicana. El costo de mover un vehículo eléctrico no se mide en galones de combustible, sino en kilovatios-hora (kWh) de electricidad, y para algunos conductores la diferencia frente a la gasolina puede ser significativa. Una recarga residencial de una batería de entre 40 y 50 kWh puede representar aproximadamente RD$500 a RD$700, aunque el monto final depende de la tarifa eléctrica y del consumo del hogar.

La comparación adquiere relevancia en un mercado donde la gasolina premium se vende actualmente a RD$341.10 por galón y la regular a RD$310.50, precios correspondientes a la semana del 5 al 11 de septiembre.

Pero no existe una cifra única para determinar cuánto cuesta cargar un vehículo eléctrico. El resultado depende principalmente de la capacidad de la batería, el consumo del automóvil, la tarifa eléctrica del hogar y el lugar donde se realice la recarga.

El costo comienza en la batería

Para estimar el costo de una carga hay que conocer primero la capacidad de la batería.

Una batería de referencia de 50 kWh, si estuviera completamente descargada, necesitaría alrededor de 50 kWh de electricidad para pasar de 0% a 100%. En la práctica, el consumo tomado de la red puede ser ligeramente superior debido a las pérdidas que ocurren durante el proceso de carga.

A partir de ese punto entra en juego la tarifa eléctrica. En República Dominicana existen distintos rangos de cobro y el precio por kilovatio-hora aumenta conforme crece el consumo. Además, las tarifas pueden variar dependiendo de la distribuidora y del tipo de servicio contratado.

Por eso, una batería de determinada capacidad no necesariamente tendrá el mismo costo de recarga para todos los propietarios.

Como referencia, una batería de entre 40 y 50 kWh puede costar aproximadamente RD$500 a RD$700 cuando se carga en casa. La cifra puede ser mayor o menor dependiendo del tramo tarifario en el que se encuentre el hogar y de su consumo eléctrico.

La frecuencia de esas recargas también cambia según el uso. Un conductor que utiliza el vehículo principalmente dentro de la ciudad puede necesitar recuperar solo una parte de la capacidad de la batería en cada sesión, mientras que quien recorre largas distancias tendrá que cargar con mayor frecuencia.

La comparación con llenar el tanque

Para visualizar la diferencia, puede tomarse como referencia un conductor que recorre 900 kilómetros al mes en un vehículo eléctrico cuyo consumo sea de aproximadamente 15 kWh por cada 100 kilómetros.

Con ese rendimiento, recorrer 900 kilómetros requeriría unos 135 kWh de electricidad.

En un vehículo de gasolina, el resultado depende del rendimiento del automóvil. Si el modelo alcanza 35 kilómetros por galón, necesitaría aproximadamente 25.7 galones para recorrer los mismos 900 kilómetros.

Con la gasolina regular a RD$310.50 por galón, ese recorrido supondría un gasto aproximado de RD$7,980 mensuales solo en combustible.

Si el conductor utiliza gasolina premium, a RD$341.10 por galón, el gasto superaría los RD$8,700 al mes.

El vehículo eléctrico, en cambio, cubriría esos 900 kilómetros utilizando unos 135 kWh. El costo de esa energía dependerá de la tarifa eléctrica aplicable al hogar, pero el ejercicio muestra por qué el gasto energético de la movilidad eléctrica puede ser considerablemente inferior al de la gasolina, particularmente para quienes recorren muchos kilómetros.

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No todo es el precio de la energía

La comparación entre ambas tecnologías no termina en el costo de cargar una batería o llenar un tanque.

Para un conductor que recorre muchos kilómetros, dispone de un espacio adecuado para cargar en casa y planea conservar el vehículo durante varios años, el ahorro acumulado en energía y mantenimiento puede resultar atractivo.

La ecuación puede ser menos favorable para quienes conducen poco o no cuentan con un lugar práctico para realizar las recargas.

También entran en consideración otros factores, entre ellos el precio inicial del vehículo, la disponibilidad de repuestos, la infraestructura de carga y el tiempo necesario para recuperar la batería frente a los pocos minutos que requiere llenar un tanque convencional.

Esto significa que el costo por kilómetro es solo una parte de la decisión de compra. La conveniencia de un vehículo eléctrico depende también de cómo, dónde y cuánto se utiliza.

La transición, por tanto, no consiste únicamente en sustituir la visita a una estación de combustible por una conexión eléctrica. Implica cambiar la forma en que el conductor consume, mide y paga la energía que utiliza para movilizarse.

Con la gasolina todavía como una fuente predominante para el transporte, el crecimiento de los vehículos eléctricos introduce una nueva dimensión en el consumo energético de los hogares: parte del gasto que antes se destinaba directamente a combustibles pasa a reflejarse en la factura de electricidad.

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