REPÚBLICA DOMINICANA. — El oro representa actualmente 0.47% de las reservas internacionales netas del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), una participación que dos economistas plantean revisar en un contexto internacional en el que el metal ha ganado espacio como activo de reserva y refugio frente a períodos de incertidumbre.
Al 14 de septiembre de 2026, las reservas internacionales netas ascendían a US$15,074 millones e incluían 0.569 toneladas de oro, valoradas en unos US$79.6 millones, de acuerdo con los datos citados por el economista Andrés Dauhajre hijo.
La discusión plantea una diferencia entre dos criterios: por un lado, la diversificación del portafolio de reservas mediante oro; por otro, la prioridad que el Banco Central atribuye a la liquidez y estabilidad de los activos que respaldan las reservas internacionales.
Economistas plantean elevar la exposición al oro
Ellen Pérez Ducy, economista, considera que República Dominicana podría aprovechar una mayor participación del oro dentro de sus reservas, tomando como referencia la estrategia adoptada por Ghana.
La propuesta parte de aprovechar una parte de los ingresos generados por la minería para acumular oro y convertirlo en un componente de las reservas internacionales.
Pérez Ducy también plantea la posibilidad de “tokenizar” el oro, utilizando reservas físicas del metal como respaldo de monedas digitales.
La economista sostiene además que el oro puede funcionar como una forma de ahorro durante períodos en los que su valor mantiene una tendencia alcista, con el potencial de aliviar el peso de la deuda pública. También propone aprovechar operaciones en mercados de futuros.
Como referencia, cita al Consejo Mundial del Oro, según el cual cuando la inflación de Estados Unidos superaba el 3%, el precio del oro aumentaba en promedio 14%.
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Una reserva dominicana concentrada en activos financieros
La discusión también fue planteada por Andrés Dauhajre hijo, quien cuestionó la prácticamente nula participación del oro en las reservas internacionales dominicanas.
El economista señala que, frente a los US$15,074 millones de reservas internacionales netas, las 0.569 toneladas de oro representan apenas 0.47%.
Dauhajre hijo contrasta esa proporción con Guatemala, que mantiene 15.5 toneladas de oro, y con otros bancos centrales latinoamericanos que, según su análisis, destinan entre 4% y 9% de sus reservas a este activo.
Su argumento se apoya en la diversificación de portafolios desarrollada por Harry Markowitz: el riesgo no debe evaluarse únicamente de manera individual, sino considerando cómo se comportan conjuntamente los diferentes activos.
Desde esa perspectiva, plantea que las reservas del BCRD presentan una concentración elevada en depósitos bancarios y bonos de gobiernos desarrollados, principalmente títulos del Tesoro estadounidense.
Aunque reconoce la seguridad de esos instrumentos, sostiene que pueden ofrecer bajos rendimientos e incluso generar pérdidas reales cuando la inflación estadounidense supera la rentabilidad de esos activos.
El cálculo de una inversión de US$750 millones
Dauhajre hijo plantea además un ejercicio retrospectivo para dimensionar el efecto que habría tenido una mayor exposición al oro.
Según su análisis, si el Banco Central hubiera invertido US$750 millones en oro en 2021, las reservas actuales serían unos US$1,045 millones superiores al valor actual.
El economista atribuye la baja participación del oro a una elevada aversión a la volatilidad de su precio.
“El BCRD, quizás por aversión excesiva a la volatilidad que podría exhibir el precio del oro, ha optado por no considerarlo como activo elegible para la diversificación del portafolio de inversión de las Reservas Internacionales Netas”, señala.
El planteamiento no implica sustituir los activos actuales por oro, sino incorporar el metal dentro de una estrategia de diversificación del portafolio.
BCRD prioriza liquidez y estabilidad
Frente a estas propuestas, el Banco Central ha abordado el tema a través de su espacio Página Abierta, donde prioriza la liquidez y la estabilidad de las reservas internacionales.
La posición de la entidad parte de que el oro presenta una menor liquidez que monedas como el dólar y el euro. Además, señala que el metal no genera intereses ni ingresos recurrentes.
La diferencia entre ambas posiciones está, por tanto, en la función que debe cumplir el activo dentro de las reservas.
Mientras los economistas que plantean elevar su participación destacan su potencial como instrumento de diversificación y protección frente a determinados escenarios de inflación o incertidumbre, el BCRD pone el énfasis en la disponibilidad inmediata de los activos y en los ingresos que pueden generar.
El oro dominicano entra en la discusión
La discusión sobre las reservas adquiere otra dimensión para República Dominicana debido al peso que tiene el oro dentro de sus exportaciones mineras.
La posibilidad de convertir parte de los ingresos provenientes de la producción de oro en un activo de reserva ha sido planteada como una vía para vincular la producción minera con la gestión de las reservas internacionales.
En esa línea se inscribe también una propuesta formulada hace dos años por Luis Manuel Piantini, exdiplomático y exvicegobernador del Banco Central, relacionada con las acciones que mantiene el Gobierno en Barrick Pueblo Viejo.
Piantini planteó que esas acciones fueran devueltas al Banco Central para que la entidad pudiera disponer de los recursos y destinarlos a enfrentar el déficit cuasifiscal generado por la deuda del Banco Central mediante la emisión de certificados.
Su propuesta introduce otra vía de discusión: no solamente cuánto oro físico debería formar parte de las reservas, sino cómo los activos vinculados con la minería dominicana podrían contribuir a la posición financiera del Estado y del Banco Central.
Una discusión entre diversificación y liquidez
El debate sobre el oro en las reservas dominicanas queda así planteado entre dos objetivos.
Por un lado, los economistas que promueven una mayor participación del metal destacan la diversificación, su comportamiento ante determinados escenarios de inflación y su condición de activo físico.
Por otro, el Banco Central señala como prioridades la liquidez, la estabilidad y la capacidad de generar ingresos recurrentes, características que atribuye con mayor claridad a monedas y valores financieros.
Con 0.569 toneladas de oro valoradas en US$79.6 millones, el metal ocupa actualmente una proporción reducida dentro de las reservas internacionales netas dominicanas.
La propuesta de elevar esa participación abre una discusión sobre si una economía con producción aurífera relevante debería utilizar una mayor parte de ese recurso como componente de su estrategia de reservas, y bajo qué estructura financiera y de gestión de riesgos podría hacerlo.
