De la Semana de la Energía a la acción

República Dominicana. – La XI Semana de la Energía de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olade), celebrada en nuestro país, fue un espejo donde la región se miró a sí misma para entender su presente y su futuro energético.
Durante cinco días, Santo Domingo se convirtió en la capital de la energía de América Latina y el Caribe. Ministros, expertos, empresarios y organismos multilaterales pusieron sobre la mesa lo que todos sabemos pero a veces evitamos enfrentar: no hay desarrollo sostenible sin seguridad energética, y no hay seguridad energética sin una transición responsable, planificada y justa.

La importancia de esta Semana para República Dominicana es doble. Primero, porque nos posiciona como un actor relevante y confiable en el debate regional. Somos un país que ha pasado del discurso a los hechos, con más de 1,200 MW de renovables instalados, proyectos híbridos pioneros como Esperanza Renovable y una apuesta clara por el almacenamiento. Segundo, porque nos deja una lección: la transición no se decreta, se construye con inversión, regulación moderna y alianzas público-privadas.

Pero el verdadero valor de la Semana no estuvo en los aplausos ni en los premios, como el bien merecido reconocimiento a EGE Haina, única empresa dominicana galardonada con el Premio Olade a la Excelencia Energética 2026. Estuvo en el intercambio de conocimientos.

Se habló de integración regional, de cómo compartir excedentes entre países, de resiliencia frente a fenómenos climáticos cada vez más extremos, de financiamiento verde, de hidrógeno, de la urgencia de descarbonizar sin sacrificar la competitividad.

Ahora viene lo más difícil y lo más importante: aplicar.

De nada sirve una semana de brillantes ponencias si todo queda en las memorias del evento. El reto que nos deja la XI Semana de la Energía es transformar el conocimiento compartido en política pública efectiva.

Resta lograr nuevos y mejores acuerdos. Acuerdos que permitan a los países de la región alcanzar las metas que Olade ha trazado: diversificar la matriz, reducir la dependencia de los hidrocarburos importados, hacer que el sistema eléctrico sea más flexible y que la energía limpia sea también energía asequible para la gente.

República Dominicana tiene la oportunidad de liderar con el ejemplo. Tenemos el marco legal, tenemos el recurso natural —sol y viento— y tenemos el apetito de inversión. Lo que necesitamos ahora es acelerar los permisos, fortalecer el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) y garantizar que la transición llegue a todos, no solo a los grandes generadores.

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