Santo Domingo.- Las deficiencias estructurales del sector eléctrico dominicano representan una carga financiera que continúa creciendo y compromete la sostenibilidad del sistema. Entre las dificultades señaladas figuran el incremento de las pérdidas de energía, los déficits de las empresas distribuidoras y los retrasos en inversiones necesarias para ampliar la capacidad de las redes de transmisión y distribución.
El exsuperintendente de Electricidad Juan Gómez advirtió que las pérdidas y las ineficiencias del sector pasaron de 33 % a 39.9 % entre 2020 y 2026, una evolución que ha deteriorado los ingresos de las empresas eléctricas, principalmente de la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (Edeeste).
De acuerdo con las cifras expuestas por Gómez, la energía no facturada y las pérdidas físicas representan un problema financiero acumulado que supera los US$5,100 millones en 2026. A esto se suma que el déficit financiero de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) alcanzaría aproximadamente US$2,000 millones durante ese año, mientras sus pérdidas acumuladas desde 2020 superarían los US$10,300 millones.
El especialista planteó que el debate sobre el costo de la electricidad debe considerar también el impacto económico de mantener sin resolver estas deficiencias. En ese sentido, estimó que las pérdidas financieras de las EDE ascienden a RD$97,535 millones anuales y advirtió que el balance financiero del sector podría superar los US$2,000 millones en 2026 si no se corrigen las deficiencias de gestión.
La presión sobre las finanzas públicas también se refleja en los subsidios destinados al sector eléctrico, que, según Gómez, alcanzan RD$118,000 millones en 2026, frente a los RD$85,000 millones contemplados inicialmente en el presupuesto.
Ante este escenario, consideró necesario aplicar una gestión integral que combine inversiones físicas, mejoras en la administración comercial y una gobernanza eficiente. También señaló la modernización de las redes y la reducción de las pérdidas como medidas necesarias para mejorar el desempeño del sistema y disminuir los costos de oportunidad para la economía.
Gómez citó la Ley 1-12 y el Pacto Eléctrico como instrumentos orientados a impulsar la eficiencia, la sostenibilidad y la reducción de pérdidas, mediante iniciativas de modernización y diversificación energética.
Sus planteamientos fueron expuestos durante el quinto coloquio del Centro de Investigaciones Padre José Luis Alemán, de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), donde presentó el tema «Déficit del sector eléctrico dominicano: importancia fiscal, ineficiencias estructurales y costos de oportunidad para la economía».
Redes eléctricas limitan la incorporación de renovables

Las dificultades del sistema no se circunscriben a las pérdidas financieras. El especialista en energía Alberto Veloz identificó los retrasos en las inversiones para ampliar la capacidad energética como la principal causa de los cuellos de botella que enfrentan las redes de transmisión y distribución, pese al crecimiento de la capacidad instalada.
Veloz sostuvo que, ante esas limitaciones, las autoridades han optado por restringir la inyección de energía renovable al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), mediante el mecanismo conocido como curtailment.
La justificación presentada para esta medida es mantener la estabilidad del sistema ante la naturaleza variable de estas fuentes de generación.
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Al abordar las alternativas tecnológicas, los costos de generación y las decisiones de política energética, el especialista también destacó los esfuerzos de las autoridades para preservar la estabilidad del suministro y ampliar la generación a partir de fuentes renovables y convencionales.
En su exposición, centrada en las energías renovables y el almacenamiento, señaló que la generación eólica y solar constituye una vía para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir los costos.
No obstante, indicó que el encarecimiento de los combustibles no se limita al fuel oil, sino que también ha alcanzado al gas natural y al carbón.
Como referencia, precisó que los precios promedio de la energía en el mercado durante 2025 oscilaron entre 14 y 17 centavos de dólar por kilovatio hora.
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