EHPLUS, INTERNACIONAL.- Según el Latin America Energy Outlook (Prospectivas Energéticas de América Latina), la forma en que América Latina y el Caribe aprovechen sus vastos recursos energéticos determinará su futuro en el panorama energético global. Con una región rica y diversa en recursos naturales, desde combustibles fósiles hasta energía renovable y minerales críticos, la región está bien posicionada para prosperar en la transición hacia las energías limpias y contribuir a la seguridad energética global y a los objetivos climáticos.
Aunque los combustibles fósiles siguen siendo una parte considerable de la matriz energética de la región, representando alrededor de dos tercios, América Latina y el Caribe se destacan por su participación del 60% de energías renovables en la generación de electricidad. La energía hidroeléctrica, en particular, constituye el 45% del suministro eléctrico regional, con países como Costa Rica y Paraguay dependiendo casi exclusivamente de fuentes renovables.
El transporte también está experimentando una transición hacia combustibles más limpios, con el porcentaje de biocombustibles duplicando la media mundial. A pesar de estas cifras alentadoras, la región aún enfrenta desafíos en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, que representan el 5% de las emisiones mundiales relacionadas con la energía.
América Latina y el Caribe no solo tienen el potencial de diversificar el suministro de petróleo y gas en el corto plazo, sino que también están avanzando en el desarrollo y la exportación de biocombustibles avanzados e hidrógeno de bajas emisiones, así como intensificando la producción de minerales críticos esenciales para las tecnologías de energía limpia.
