La energía renovable sigue demostrando ser una alternativa más económica frente a los combustibles fósiles, a pesar de que estos últimos comienzan a estabilizarse en sus niveles históricos de precios. Esta es una de las principales conclusiones del reciente informe sobre Costos de Generación de Energías Renovables en el 2023 publicado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena), durante la Cumbre Mundial de Renovables, en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
En el documento se destaca que, del total de 473 gigavatios (GW) añadidos a la capacidad mundial de energía en 2023, el 81 % provino de proyectos renovables, cuyas inversiones fueron más rentables que las alternativas basadas en combustibles fósiles. Esta tendencia refleja no solo la importancia de la energía verde, sino también los avances en tecnologías como la solar y eólica, que han logrado reducir drásticamente sus costos en la última década.
Irena insta a triplicar la energía verde para el 2030
Durante la presentación del informe, el director general de Irena, Francesco La Camera, hizo un llamamiento urgente a triplicar la capacidad de energía renovable para el año 2030. Según la agencia, alcanzar este objetivo es crucial para limitar el calentamiento global a los niveles recomendados en el Acuerdo de París.
Para lograrlo, se requeriría añadir 1,044 GW de nueva capacidad al año hasta el 2030, llevando la capacidad global a 11.2 teravatios (TW), de los cuales 8.5 TW provendrían de la energía solar fotovoltaica y la eólica terrestre. Según La Camera, este crecimiento no solo es necesario desde el punto de vista ambiental, sino también económico, ya que las energías renovables de bajo costo ayudarán a reducir la dependencia de los combustibles fósiles, impulsarán el desarrollo económico y mejorarán la seguridad energética.

El informe también subraya el impacto positivo de las renovables en los costos del sector energético. Desde el año 2000, la energía renovable ha generado un ahorro acumulado de US$409,000 millones en costos de combustibles a nivel global. Solo en Asia, la región con los mayores ahorros, se estima que estos alcanzaron los US$212,000 millones entre 2000 y 2010, mientras que en Europa y Sudamérica los ahorros fueron de US$88,000 millones y US$53,000 millones, respectivamente.
Este ahorro ha sido impulsado, en gran parte, por la significativa reducción de costos de tecnologías clave como la energía fotovoltaica y la eólica, que han bajado sus precios un 56 % y un 7 % respectivamente, en comparación con sus equivalentes fósiles y nucleares.
Tecnologías más baratas y accesibles
El informe subraya que los costos globales de generación de energía solar fotovoltaica se han desplomado en torno a los cuatro centavos de dólar por kilovatio-hora en apenas un año. Esto la convierte en una opción no solo más rentable, sino también más accesible, incluso para países en desarrollo. Asimismo, las tecnologías de almacenamiento en baterías, fundamentales para garantizar el suministro continuo de energía solar y eólica, han reducido sus costos un 89 % entre 2010 y 2023.

Estos avances no solo facilitan la transición energética a nivel mundial, sino que también abren nuevas oportunidades económicas. Irena predice que la demanda de energías renovables continuará creciendo en los próximos años, con un énfasis en las inversiones en infraestructuras de red y almacenamiento energético, que resultarán vitales para la estabilidad de los sistemas eléctricos.
Oportunidades para economías no pertenecientes a la OCDE
Las economías emergentes y en desarrollo, especialmente aquellas que no forman parte de la OCDE, presentan una gran oportunidad para la expansión de energías renovables. En estos países, la demanda de electricidad continúa aumentando, y los costos más bajos de los proyectos renovables permiten una rápida reducción de costos en el sistema eléctrico, favoreciendo el crecimiento económico.
La adopción de políticas que incentiven este tipo de inversiones será clave en la próxima ronda de contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) en el marco del Acuerdo de París, previstas para el 2025. Según La Camera, garantizar que estas políticas se alineen con los objetivos de triplicar la capacidad de renovables será fundamental para asegurar una transición energética exitosa.
El informe de Irena deja claro que las energías renovables no solo son esenciales para enfrentar el cambio climático, sino que también son económicamente viables y competitivas. Las políticas de apoyo y los avances tecnológicos han consolidado a las renovables como la opción predeterminada para la nueva generación de energía, ofreciendo una solución inmediata para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y sus impactos negativos en la economía y el medioambiente.
