En un mundo donde el rugir de los motores y el olor del combustible son territorio masculino, Dalissa Acevedo alzó vuelo para demostrar que las mujeres también tienen lugar entre las alas de la industria aeronáutica. Como una de las pocas técnicas certificadas en mantenimiento de aeronaves en República Dominicana, Dalissa no solo desafía las estadísticas, sino también las expectativas de una sociedad que rara vez asocia a las mujeres con este campo.
Con apenas 26 años, su pasión por los cielos y su determinación la han llevado a romper paradigmas en una industria que tradicionalmente se ha mantenido cerrada para muchas. Ha demostrado que los cielos no tienen límites, ni para los aviones ni para las mujeres.
Un sueño que despegó temprano
Dalissa creció fascinada por los aviones y helicópteros. La cercanía a la Fuerza Aérea Dominicana y su participación en actividades relacionadas con la aviación marcaron sus primeros pasos.
«Desde pequeña siempre fui fanática de los helicópteros y los aviones, gracias a la influencia de vivir cerca de la Fuerza Aérea. Mi pasión nació en esos momentos, y mis padres siempre apoyaron mi interés llevándome a cada actividad», expresó.
Esta pasión la llevó al Colegio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, la única institución en el país que ofrece un técnico en mantenimiento aeronáutico. Allí encontró su vocación. Con gran satisfacción, califica de especial su etapa en esa institución, donde descubrió las diversas ramas de la aviación. Ahí decidió ser técnico en mantenimiento, un camino peculiar y complejo, pero emocionante.
Rompiendo paradigmas en un espacio masculino

Dalissa enfrentó retos desde joven, empezando a los 17 años en un entorno que exigía madurez y preparación.
”Mi mayor desafío fue iniciar tan joven, a los 17 años, y demostrarme a mí misma que era capaz. Esto también sirvió para inspirar a las demás chicas de mi entorno y abrir más puertas en esta industria”, sostuvo la joven que hoy día es el orgullo del género femenino en materia de aviación.
A pesar de los retos, la joven tiene la certeza de que sus años de esfuerzo han valido la pena; «es gratificante ver que más mujeres están incursionando en este campo. Eso me hace sentir que el esfuerzo ha valido la pena y me llena de felicidad».

En la altura, elevada por la fe y disciplina
Durante cinco años en el taller de mantenimiento, Dalissa aprendió que la clave para el éxito es la fe, la disciplina y el trabajo en equipo y sobre todo, que «poner a Dios como cabeza de todo lo que hacemos es fundamental».
De esa experiencia, la que considera maravillosa, aprendió de cada uno de sus compañeros que siempre estaban dispuestos a enseñarle, «el hecho de yo ser mujer no me limitaba a que yo participara ni aprendiera cada una de los procesos que hacían».
Aprendió a creer en sí misma y que cada cosa que se proponga, debe ponerle empeño y disciplina para estar preparada para cuando llegue la oportunidad.
Uno de sus logros más significativos fue certificarse como técnico en mantenimiento aeronáutico, un momento que reflejó años de esfuerzo y sacrificios. «Fue increíble ver la promesa de Dios cumplirse. Las lágrimas y las decepciones valieron la pena al recibir mi licencia».

Abriendo camino para otras mujeres
Dalissa reconoce que, aunque las mujeres han ganado terreno en la industria aeronáutica, aún queda mucho por hacer. «La mujer es capaz de lograr todo lo que se proponga».
Dalissa se siente muy orgullosa de cada una de sus compañeras en la industria. Destacó que el país cuenta con con pilotos, controladoras, despachadoras de vuelo, azafatas, gerentes de seguridad operacional, supervisoras de operaciones terrestres y técnicas en mantenimiento.
«Tenemos mujeres destacándose en todas las áreas, y aún seguimos preparándonos para abrir más puertas. Es importante que entendamos que hay espacio para todas; solo necesitamos tener una meta clara, disciplina y aferrarnos a Dios para cumplir nuestros objetivos», señaló.
Actualmente, trabaja en un proyecto para incentivar a más chicas a unirse a la aviación. «No solo como técnicas en mantenimiento, sino en todas las áreas. El esfuerzo y la disciplina siempre traen recompensa».
Inspirando a una nueva generación
Dalissa no solo se ve como un modelo a seguir; también busca inspirar con sus palabras y su fe. «El consejo que les doy a las jóvenes es que crean en ellas mismas y pongan a Dios en cada uno de sus planes. La disciplina y el trabajo digno siempre son recompensados».
Con una proyección que la lleva a buscar roles gerenciales en la industria, Dalissa es un ejemplo de cómo el esfuerzo y la pasión pueden abrir puertas en cualquier campo. Y aunque su carrera apenas comienza, su impacto ya se siente en una industria que necesita más historias como la suya. «Seguiremos avanzando, vamos por más».
Un legado que despega
Dalissa Acevedo es más que una técnica en mantenimiento aeronáutico: es un símbolo de perseverancia, disciplina y fe. Su historia demuestra que el cielo no es el límite, sino solo el comienzo.
Le podría interesar: Mujeres en Energía: uniendo fuerzas por un futuro inclusivo en el sector energético
