República Dominicana apuesta al Gas Natural Licuado (GNL) como el combustible predominante en la generación eléctrica para 2038, según el borrador del Plan Energético Nacional 2025-2028 compartido por la Comisión Nacional de Energía (CNE). Este avance se atribuye a la construcción de dos plantas en Manzanillo y el Gasoducto Sur-Norte, que permitirá la migración de generadoras en la región norte hacia este combustible más limpio.
Actualmente, el GNL presenta una proyección ascendente a partir de 2027, cuando entren en operación estos proyectos estratégicos. Este cambio impulsará a generadoras de localidades como La Vega y Paramara, así como a autogeneradores, a adoptar el GNL como fuente principal.
El carbón mineral, utilizado en centrales como Punta Catalina, Itabo y Barahona Carbón, mantendrá un consumo estable al no planificarse la incorporación de nuevas plantas de este tipo. Sin embargo, la tendencia hacia la descarbonización, liderada por el Consejo Nacional para el Cambio Climático, refuerza la transición hacia energías más limpias.

Por otro lado, el consumo de Fuel-Oil disminuirá significativamente a partir de 2026 debido a su reemplazo por el GNL en plantas generadoras. Aun así, los sistemas aislados, como el de Punta Cana, no presentan cambios sustanciales en su demanda de combustibles fósiles hasta 2038, aunque se anticipa un aumento en la demanda energética debido a la expansión hotelera con 36,000 nuevas habitaciones proyectadas entre 2025 y 2026.
La reducción de emisiones es otro de los objetivos del plan. Las medidas para impulsar combustibles más limpios impactarán directamente al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), que representa el 85% de la demanda energética nacional. Esto consolidará al SENI como el motor principal de la transición hacia una matriz más sostenible.
A pesar de los avances, los sistemas aislados aún dependen en gran medida de fuentes fósiles. No obstante, algunas regiones han comenzado a apostar por renovables como la energía solar y eólica para mitigar su impacto ambiental.
Este plan es parte de la hoja de ruta propuesta para consulta hasta enero de 2025 y refleja el compromiso del país con un futuro energético más sostenible, acorde con las tendencias globales.

