La transformación energética de República Dominicana registra avances significativos, pero se aproxima a un punto crítico que demandará una inyección de capital sin precedentes. Así lo planteó el director ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), Edward Veras, durante su participación en el Energy Summit 2025.
Según los datos presentados, la matriz eléctrica nacional ya alcanza un 24.5% de participación renovable, muy cerca del objetivo intermedio del 25% trazado para finales de este año. Sin embargo, para lograr la meta de 30% de fuentes renovables al 2030, será necesario atraer alrededor de US$5,400 millones en nuevas inversiones.
“Estamos viendo los frutos de un modelo de planificación responsable, pero también sabemos que el crecimiento que viene por delante requiere financiamiento estable y reglas claras para los inversionistas”, señaló Veras.
El director de la CNE detalló que el país cuenta actualmente con 136 proyectos renovables en distintas fases, que totalizan más de 7,400 megavatios (MW) de capacidad proyectada. A esto se suman 25 proyectos ya en construcción, que aportarían unos 1,600 MW adicionales en los próximos años.
La cartera incluye proyectos solares, eólicos, de biomasa, residuos sólidos urbanos y sistemas híbridos con almacenamiento, consolidando un portafolio diversificado y robusto.
MetaRD2036 y duplicación de demanda energética
Más allá del 2030, el país se alinea con MetaRD2036, una iniciativa estatal que busca duplicar el PIB nacional en los próximos 12 años. Este crecimiento económico llevará aparejada la necesidad de duplicar la oferta eléctrica, pasando de 25,397 GWh en 2024 a más de 50,794 GWh en 2036. “El crecimiento de la economía traerá consigo un crecimiento equivalente en la demanda energética. Por eso la planificación energética a largo plazo es fundamental”, afirmó Veras.
Uno de los puntos neurálgicos de la transición será la expansión de los sistemas de almacenamiento energético, esenciales para estabilizar la intermitencia de fuentes como la solar.
Actualmente, existen 13 proyectos de almacenamiento con concesión definitiva, que suman 1,177 MW nominales, y otros 21 en concesión provisional, con 1,554 MW adicionales. Esta tecnología se consolida como pilar de seguridad operativa del sistema eléctrico nacional.
Un plan energético integral
El Plan Energético Nacional 2025-2038, según explicó Veras, articula una hoja de ruta que incluye:
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Expansión de capacidad de generación
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Desarrollo de redes de transmisión
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Respaldo térmico con gas natural
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Innovación tecnológica y planificación territorial
Este enfoque integral busca alinear el crecimiento de la demanda con una infraestructura energética resiliente y moderna.
En 2024, el sector energético representó el 25.2% de la inversión extranjera directa (IED) captada por el país, equivalente a US$1,140 millones, según cifras del Banco Central. Esto refleja la confianza de los inversionistas internacionales en el marco regulatorio dominicano y en su potencial de crecimiento.
Gracias a este desempeño, República Dominicana se posiciona como líder regional en crecimiento relativo de energías renovables, ocupando el primer lugar en América Latina y el quinto a nivel global, según Bloomberg.
El reto inmediato: asegurar el financiamiento
Pese al panorama alentador, la sostenibilidad financiera de la transición energética se erige como el próximo gran desafío. “Estamos construyendo hoy el futuro energético del país. Pero el próximo gran desafío es financiero. Sin inversión no hay transición posible”, concluyó Veras.
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