Las energías renovables superaron al carbón como la principal fuente de generación eléctrica global durante el primer semestre del año, según nuevos datos del centro de análisis energético Ember. Este hito histórico marca el inicio de un cambio estructural en la matriz energética mundial, donde la energía solar y eólica crecieron lo suficiente como para cubrir el 100% del aumento de la demanda eléctrica global, incluso provocando una ligera caída en el uso de carbón y gas.
Sin embargo, detrás del titular optimista, los datos muestran una realidad desigual entre regiones. Los países en desarrollo, especialmente China, encabezaron el crecimiento de la energía limpia, mientras que las naciones más ricas, como Estados Unidos y la Unión Europea, aumentaron su dependencia de combustibles fósiles para satisfacer la demanda eléctrica.
China y el mundo emergente impulsan la energía limpia
El liderazgo de China fue determinante. El país asiático añadió más capacidad solar y eólica que el resto del mundo combinado, logrando que el crecimiento de su generación renovable superara la demanda eléctrica y redujera en 2% su producción fósil.
India también registró una expansión significativa en energías limpias, con menor crecimiento en la demanda y una reducción del uso de carbón y gas.
En África, las importaciones de paneles solares aumentaron un 60% interanual, con Sudáfrica y Nigeria a la cabeza. Nigeria, por ejemplo, ya cuenta con 1,7 gigavatios de capacidad solar, suficiente para abastecer a 1,8 millones de hogares en Europa. Países más pequeños como Argelia, Zambia y Botsuana experimentaron incrementos aún más pronunciados, multiplicando sus importaciones solares hasta 33, 8 y 7 veces, respectivamente.
Retroceso en Estados Unidos y la Unión Europea
El contraste con los países desarrollados es evidente. En Estados Unidos, el crecimiento de la demanda eléctrica superó al aumento de las energías limpias, elevando el uso de gas y carbón. En la Unión Europea, una combinación de débil generación eólica e hidroeléctrica obligó a incrementar temporalmente la dependencia de combustibles fósiles.
El escenario estadounidense podría agravarse, advierte la Agencia Internacional de Energía (IEA), que redujo a la mitad su previsión de crecimiento renovable para esta década: de 500 GW estimados en 2024 a 250 GW. La revisión refleja el impacto de las políticas energéticas del gobierno de Donald Trump, que han desacelerado los incentivos para la transición hacia fuentes limpias.
La energía solar, motor del cambio
De acuerdo con Ember, la energía solar fue responsable del 83% del aumento global de la generación eléctrica. Es, además, la principal fuente de nueva electricidad en el mundo por tercer año consecutivo.
Los costos de instalación han caído un 99,9% desde 1975, lo que ha permitido que países de bajos ingresos —donde se genera actualmente el 58% de la energía solar mundial— desarrollen mercados en cuestión de meses.
En Pakistán, las importaciones de paneles solares alcanzaron los 17 GW en 2024, el doble del año anterior y equivalentes a casi un tercio de su capacidad eléctrica total. Este crecimiento acelerado refleja una transformación sin precedentes, aunque también plantea desafíos ambientales, como ocurre en Afganistán, donde el uso masivo de bombas de agua solares está reduciendo los niveles de agua subterránea.
Desafíos regionales y dominio chino
Según Adair Turner, presidente de la Energy Transitions Commission, los países del “cinturón solar” (Asia, África y América Latina) pueden reducir costos energéticos rápidamente con sistemas solares apoyados en baterías asequibles, mientras que los del “cinturón del viento”, como el Reino Unido, enfrentan costos más altos y menor estabilidad estacional en la generación.
A pesar de estas diferencias, China mantiene un dominio absoluto en las industrias de tecnología limpia. Solo en agosto de 2025, sus exportaciones de tecnología verde alcanzaron un récord de 20.000 millones de dólares, impulsadas por un aumento del 26% en vehículos eléctricos y del 23% en baterías, que ya duplican en valor sus exportaciones de paneles solares.
Para Ember, este momento representa un “punto de inflexión crucial”: las energías limpias no solo están creciendo, sino que ya igualan el ritmo del aumento de la demanda eléctrica global.
Aun con los contrastes regionales, el cambio marca el inicio de una nueva era en la que la energía renovable deja de ser alternativa y pasa a ser estructural en la matriz global.
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