El paso de la tormenta tropical Melissa por el territorio nacional puso a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades dominicanas y de los sectores estratégicos que sostienen la vida cotidiana del país. Pese a las lluvias persistentes y los vientos que azotaron gran parte del territorio, el país logró mantener la estabilidad de sus servicios esenciales gracias a una acción coordinada, prudente y preventiva.
Tanto el sector energético como los segmentos de hidrocarburos y transporte demostraron que la planificación, la comunicación oportuna y el cumplimiento de protocolos pueden marcar la diferencia entre la parálisis y la resiliencia.
Las estaciones de combustibles operaron con el personal mínimo requerido, siguiendo las recomendaciones de la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (Anadegas) para proteger la vida de los colaboradores y resguardar las instalaciones. De igual forma, las empresas eléctricas ejecutaron sus planes de contingencia bajo la supervisión de la Superintendencia de Electricidad (SIE), garantizando la continuidad del suministro y la rápida respuesta ante eventuales incidencias.
La activación del Plan de Emergencia del Sector Eléctrico y la coordinación interinstitucional con organismos como el COE, la Defensa Civil y el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) fueron determinantes para preservar la estabilidad del sistema y evitar interrupciones prolongadas. Este desempeño evidencia que la planificación previa y los protocolos de emergencia no son simples formalidades administrativas, sino pilares fundamentales para la seguridad y la confianza ciudadana.
En momentos de adversidad, el país mostró que la cooperación entre el Gobierno, el sector privado y los organismos de socorro es posible y efectiva. Esa articulación permitió mantener operativos los servicios básicos, garantizar el abastecimiento de combustible y energía, y, sobre todo, proteger la vida de las personas, que debe seguir siendo la prioridad ante cualquier fenómeno natural.
Melissa deja lluvias, pero también deja lecciones: que la previsión, la disciplina y la coordinación salvan vidas y fortalecen instituciones. En un contexto climático cada vez más desafiante, el ejemplo dejado por los sectores energético, de hidrocarburos y transporte durante esta emergencia debe servir de modelo para el futuro.

