A varios meses del simbólico “primer picazo” para la construcción de nueva terminal en el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA), la obra aún no inicia.
En agosto de 2025, el presidente Luis Abinader y ejecutivos de Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom) encabezaron el acto de inicio del proyecto, que contempla una inversión de 250 millones de dólares. El plan incluye una nueva plataforma de 50,000 metros cuadrados, con capacidad para 13 aeronaves y alrededor de 900 nuevos parqueos.
Sin embargo, en el área destinada a la nueva terminal no se observan estructuras en levantamiento ni trabajos de edificación a gran escala. Las intervenciones más visibles se han concentrado en la ampliación y reorganización de los parqueos, lo que contrasta con la ausencia de avances en la que ha sido presentada como la obra central del plan de modernización del AILA.
El aeropuerto, inaugurado en 1959, y cuya terminal actual fue completada en 1969 durante la gestión de Joaquín Balaguer, muestra hoy signos evidentes de desgaste, saturación y limitaciones operativas. De concretarse los trabajos prometidos, la capital dominicana volvería al mapa de los aeropuertos modernos del Caribe, un objetivo que, por ahora, sigue sin materializarse.
La nueva terminal forma parte de la renegociación del contrato de concesión, vigente hasta 2060, entre el Estado dominicano y Aerodom, filial del grupo francés Vinci Airports, por un monto aproximado de 2,155 millones de dólares. Como parte del acuerdo, el grupo adelantó un pago de 775 millones de dólares, destinado a la ejecución de diversas obras de infraestructura aeroportuaria.
En junio pasado, la empresa inició demoliciones, estudios técnicos y adecuación del terreno, pero el avance visible sigue siendo limitado y no existen señales claras de que la obra haya entrado en una fase constructiva plena.
Mientras tanto, el AILA continúa operando en su edificación actual, con cierres temporales de áreas, presencia constante de andamios, reconfiguración de espacios y una experiencia del pasajero afectada por fallas eléctricas, problemas en el aire acondicionado e incidencias operativas.
En septiembre de 2025, una falla en el sistema eléctrico dejó a cientos de pasajeros varados por más de nueve horas, con unos 30 vuelos afectados. Por este incidente, la Comisión Aeroportuaria multó a Aerodom con cinco millones de dólares y le ordenó cubrir los costos de pasajeros y aerolíneas, un hecho que incrementó la presión institucional sobre la empresa concesionaria.
La nueva terminal del AILA, concebida como una infraestructura estratégica para el turismo, la conectividad aérea y el desarrollo económico, sigue, por ahora, como un proyecto más anunciado que ejecutado.
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