Tras casi dos décadas de negociaciones, este sábado entra en vigor el Acuerdo sobre la Biodiversidad Más Allá de la Jurisdicción Nacional, el primer instrumento jurídicamente vinculante que regula la gobernanza de la alta mar y el lecho marino internacional, con el objetivo de garantizar una gestión sostenible de los océanos en beneficio de toda la humanidad.
El tratado, aprobado en el marco de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), abarca las zonas oceánicas fuera de las aguas nacionales, que representan más de dos tercios de la superficie del océano y más del 90 % del hábitat del planeta en términos de volumen. Su aplicación busca enfrentar de manera directa la llamada “triple crisis planetaria”: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.
Entre los países que ya han ratificado el acuerdo se encuentran China, Alemania, Japón, Francia y Brasil, mientras que otras potencias como Estados Unidos, Reino Unido, India y Rusia aún no han completado el proceso de ratificación.
El tratado establece mecanismos de protección ambiental, gobernanza inclusiva, participación de pueblos indígenas y comunidades locales, así como criterios de igualdad de género y responsabilidad internacional frente a los daños ambientales en aguas internacionales.
Con su entrada en vigor, el acuerdo pasa a ser legalmente obligatorio para los países que lo han ratificado, marcando un hito en la protección de los ecosistemas oceánicos y en la construcción de un nuevo modelo de gestión global de los océanos.
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