Varios países y territorios de Asia reaccionaron al fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que invalidó la mayoría de los aranceles impuestos por la Administración de Donald Trump desde abril, así como al nuevo arancel global del 10 % que el mandatario firmó como respuesta a la decisión judicial.
La Corte determinó, por 6 votos contra 3, que el Gobierno se extralimitó en los poderes utilizados para imponer los llamados “aranceles recíprocos” y otros gravámenes generalizados.
No obstante, Trump respondió con una orden ejecutiva que establece una tasa global del 10 %, lo que ha generado incertidumbre sobre su aplicación y duración, ya que la legislación vigente limita este tipo de incrementos a un máximo de 15 % por un período de 150 días.
Japón aseguró que la decisión no afectará las inversiones contempladas en su acuerdo comercial con Washington, que incluye compromisos por US$550,000 millones y la reducción de aranceles a productos japoneses. Corea del Sur también afirmó que su pacto bilateral permanece intacto, aunque convocó una reunión de emergencia para evaluar el impacto del fallo.
Por su parte, Taiwán y Hong Kong anticiparon que el nuevo gravamen tendrá un impacto “limitado” en sus economías, mientras que Indonesia anunció que sostendrá nuevas conversaciones con Estados Unidos para revisar su reciente acuerdo comercial. Malasia, en tanto, reafirmó su intención de diversificar sus relaciones comerciales y fortalecer la cooperación regional.
El nuevo escenario mantiene la incertidumbre en el comercio internacional, en un momento en que varias economías asiáticas habían consolidado acuerdos con Washington tras meses de tensiones arancelarias.
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