Cooperación internacional financia 17 proyectos energéticos con más de RD$2,400 millones no reembolsables en 2024

Un total de 17 iniciativas orientadas a la generación y distribución de energía renovable están siendo financiadas en República Dominicana durante 2024 gracias al respaldo de la cooperación internacional, con un valor conjunto de RD$2,434.24 millones no reembolsables, según el Informe Temático de Cooperación Internacional publicado por el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD).

Estos proyectos forman parte de una estrategia de desarrollo económico-productivo que busca transformar la estructura económica del país, apostando por una transición energética sostenible, equitativa y resiliente, especialmente en áreas rurales y vulnerables.

Una de las iniciativas más relevantes es el Proyecto de Fomento de una Industria Energética Baja en Emisiones, ejecutado con el apoyo de la Agencia Alemana de Cooperación Técnica (GIZ), en colaboración con los gobiernos de Costa Rica, Cuba y Chile, y bajo la coordinación del Ministerio de Energía y Minas (MEM). Esta intervención permitió la instalación de un parque solar en Sabana Real, provincia Independencia, que actualmente abastece de energía renovable a más de 75 viviendas, marcando un paso firme hacia la descentralización energética.

Además, el proyecto contempla el desarrollo de microcentrales eléctricas en hospitales, universidades y oficinas gubernamentales, reforzando la capacidad del país de generar y distribuir energía limpia de forma autónoma y eficiente.

Instituciones públicas y población rural: los principales beneficiarios

De las 96 iniciativas económico-productivas registradas, las que abordan el tema energético representan el segundo bloque temático con mayor apoyo, solo superado por el sector agropecuario. En total, el 55.38% de las iniciativas energéticas tienen como beneficiarios a instituciones públicas, por su rol clave en la formulación de políticas de fomento productivo. El restante 41.54% impacta directamente a la población rural, incluyendo a productores agrícolas y comunidades alejadas de los principales centros urbanos.

En paralelo, el Programa de Pequeños Subsidios (PPS), apoyado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), implementó micro hidroeléctricas en la comunidad de Palero (Santiago Rodríguez), beneficiando a más de 350 hogares rurales con energía limpia y un sistema de distribución de agua de más de 2,000 metros de longitud.

Manzanillo

Sostenibilidad hídrica y resiliencia climática

Varios de los proyectos integran componentes de resiliencia climática y sostenibilidad hídrica, como es el caso del Programa ECRCC 5C del 11.º FED, apoyado por la Unión Europea y ejecutado en conjunto con el Consejo Nacional de Cambio Climático y el Instituto Nacional de Meteorología (INAMET). Esta iniciativa permitió la instalación de tres estaciones meteorológicas en zonas clave como Manzanillo, Parque Nacional Jaragua e Isla Saona, y la construcción de cinco acueductos solares en comunidades rurales de Azua, Barahona, San Juan, Duarte y Santiago.

En todas estas intervenciones se promueve una gestión eficiente de los recursos energéticos e hídricos, en consonancia con los objetivos climáticos y la meta nacional de descarbonizar el sistema energético dominicano.

Cooperantes estratégicos y recursos movilizados

Las 17 iniciativas de energía fueron posibles gracias al respaldo de 38 socios internacionales, entre los que se destacan el Banco Mundial (RD$388.42 millones), el BID (RD$171.82 millones), la Unión Europea (RD$6,256.34 millones), la USAID (RD$1,979.51 millones), la AECID y Corea del Sur. A pesar de que la mayor parte de los fondos son no reembolsables, también se incluyen recursos reembolsables y aportes del gobierno dominicano como contrapartida.

El informe subraya que estas inversiones buscan incrementar la sostenibilidad y eficiencia operativa del sistema energético nacional, con un fuerte componente de equidad social, enfoque territorial y apoyo a comunidades vulnerables.

En un país con desafíos estructurales en la distribución energética, estos proyectos representan una vía efectiva para democratizar el acceso a la energía, al tiempo que contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático y mejorar la calidad de vida de miles de dominicanos.

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