República Dominicana mantiene uno de los entornos más atractivos de la región para la captación de inversión extranjera directa (IED), pero enfrenta desafíos estructurales que podrían limitar su capacidad para atraer proyectos de mayor valor agregado en los próximos años. Entre ellos, el costo de la electricidad se posiciona como el segundo principal obstáculo identificado por las empresas extranjeras, solo superado por los costos asociados al despido laboral.
Así lo revela el Primer Barómetro de la Inversión Extranjera Directa, presentado por la Asociación Dominicana de Empresas de Inversión Extranjera (ASIEX) durante la conmemoración de su 40 aniversario.
El estudio, elaborado a partir de encuestas realizadas a ejecutivos de empresas afiliadas a ASIEX, muestra una aparente paradoja. Mientras las compañías mantienen una visión positiva sobre el país y proyectan aumentar o mantener sus inversiones durante 2026, también identifican factores operativos que afectan su competitividad y capacidad de crecimiento.
La investigación fue presentada por Roberto Despradel, CEO de Despradel & Asociados (DASA), quien explicó que participaron empresas procedentes de 14 países y vinculadas a más de once actividades económicas, con una composición de 46% de industrias y 54% de empresas de servicios.
Los resultados reflejan una confianza elevada en la economía dominicana. El 93% de las empresas consultadas indicó que mantendrá o incrementará sus inversiones durante 2026. Asimismo, el 86% prevé mantener o aumentar sus ventas y su plantilla laboral, mientras que el 89% espera sostener o incrementar su generación de divisas.
Sin embargo, al analizar las 43 variables evaluadas dentro de ocho pilares de competitividad, aparecen desafíos que las empresas consideran prioritarios para sostener el crecimiento de la inversión.
Entre ellos destaca el costo de la electricidad.
Aunque el país obtuvo valoraciones positivas en aspectos relacionados con infraestructura logística, puertos, aeropuertos, servicios aduaneros y conectividad, las empresas identificaron el costo energético como uno de los principales espacios de mejora.
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La conclusión resulta particularmente relevante debido a que República Dominicana busca incrementar significativamente la captación de inversión extranjera durante la próxima década.
Según los datos presentados durante el evento, el país recibió US$5,032 millones de inversión extranjera directa en 2025 y la meta es superar los US$9,200 millones hacia 2036.
En ese contexto, el costo de la energía deja de ser únicamente una variable operativa y se convierte en un factor estratégico para la competitividad nacional.
La directora ejecutiva de ProDominicana, Biviana Riveiro, vinculó este reto con la estrategia de atracción de inversiones hacia sectores más sofisticados y de mayor valor agregado.
Explicó que dentro de los planes de promoción de inversiones se contempla mejorar las condiciones del servicio eléctrico y del suministro de agua en zonas industriales, polos logísticos y áreas estratégicas para la producción.
Riveiro indicó además que resulta necesario comparar las tarifas energéticas dominicanas con las de otros mercados competidores e identificar mecanismos que permitan ofrecer condiciones más competitivas a grandes consumidores industriales.
La funcionaria destacó que este aspecto adquiere una importancia creciente para industrias intensivas en consumo energético y para sectores que forman parte de la nueva estrategia de atracción de inversiones.
La preocupación no se limita únicamente al suministro eléctrico.
Según explicó, actividades como la industria biomédica y la fabricación de dispositivos médicos también requieren acceso a servicios de agua con estándares específicos, convirtiendo la infraestructura básica en un elemento decisivo para la instalación de nuevas operaciones.
La lectura que deja el barómetro es que República Dominicana ya cuenta con ventajas relevantes para atraer capital extranjero, incluyendo estabilidad política y macroeconómica, ubicación geográfica estratégica, incentivos sectoriales y una plataforma logística consolidada.
No obstante, la siguiente etapa de crecimiento dependerá de su capacidad para resolver desafíos vinculados directamente a los costos de producción y a la productividad empresarial.
En esa agenda, la energía ocupa un lugar central.
La necesidad de mejorar la competitividad eléctrica aparece estrechamente relacionada con la aspiración de atraer industrias vinculadas a semiconductores, inteligencia artificial, manufactura avanzada, dispositivos médicos, aeronáutica y otras actividades intensivas en conocimiento y tecnología.
El barómetro muestra así que la discusión energética trasciende el ámbito técnico y se convierte en un componente clave de la estrategia nacional de desarrollo productivo.
Para las empresas extranjeras consultadas, el país continúa siendo un destino atractivo para invertir. Sin embargo, si República Dominicana aspira a duplicar los flujos de inversión extranjera en la próxima década, deberá enfrentar factores como el costo eléctrico que hoy limitan la expansión de las empresas ya instaladas y condicionan la llegada de nuevas inversiones de mayor sofisticación tecnológica.

