En un sistema centralizado, diseñado y operado por grandes plantas de generación, el país vive una realidad única.
EH+ analiza este sistema que está llegando a un 25% de generación de energía renovable incluyendo la hidráulica y los sistemas de generación distribuida. Esto supone alrededor de un 19% de energía renovable no convencional. La meta es llegar a un 30% en el 2030. Pero, ¿cuál es el hándicap del almacenamiento de las energías renovables?
“En el 2036, multiplicando la generación actual se podría llegar a unos 48 TWh de consumo de energía. Esto significa que en los próximos 10 años hay que instalar el doble de lo que se ha instalado en los últimos 14 años. Los sistemas de almacenamiento juegan un rol fundamental. Afortunadamente, gracias a la movilidad eléctrica, la manufactura de los sistemas de almacenamiento y la tecnología es muchísimo más competitiva, más sostenible, más duradera. El uso de la inteligencia artificial y el análisis de datos permite operaciones más robustas”, sostiene Alfonso Rodríguez, presidente de Asofer.

Los sistemas de almacenamiento de energía tienen un costo de 150,000 dólares por megavatio instalado. Una cifra que se presenta como punto de referencia para evaluar la viabilidad económica de esta tecnología, para mantener la estabilidad y calidad del suministro eléctrico, ajustando la frecuencia y voltaje en tiempo real, involucrando las comunicaciones remotas para el monitoreo y control de la red eléctrica y teniendo la capacidad de restaurar el sistema eléctrico después de un apagón total sin depender de fuentes externas de energía. Lo que se conoce como servicios de “black start” (arranque en negro).
“Estamos trabajando con el regulador, con la Superintendencia de Electricidad y con la Comisión Nacional de Energía para favorecer que la República Dominicana aproveche esa oportunidad única que tiene”, apunta Rodríguez, quien es también socio de Soventix Caribbean
Desarrollo de una infraestructura robusta
En el desarrollo de una infraestructura robusta de almacenamiento de energía renovable, la confianza en la administración gubernamental es fundamental y sobre todo la parte de, la normativa regulatoria.
“Con 8.500 megavatios solar hay nuevos desafíos. En el aspecto regulatorio hay actualizaciones que se deben hacer. Una buena señal es que la inversión no ha parado, pero el tema de la transición energética no solo avanza por dinero y tecnología, también por voluntad política, por cooperación global y por flexibilización. El el sistema es flexible y las baterías son precisamente un mecanismo de flexibilización”, puntualiza Rafael Velazco, presidente de Raveza Associated & Services, S.R.L

Según la Agencia Internacional de Energía, en el 2025 se espera que se inviertan 3.3 billones de dólares en renovables. De los cuales solamente en solar irán aproximadamente 450.000 millones. En tema de vehículos eléctricos, 66.000 millones.
“El tema es que cuando ves la inversión en transición de redes, no hay tanto. Todos los países del mundo están teniendo un reto en eso. Pero clave está, en tener gobernanza. Los países con abundantes recursos hídricos cuentan con una reserva natural que actúa como amortiguador. Costa Rica tiene un 80%, Guatemala 36%. Nosotros tenemos apenas 7,7% porque somos una isla. Entonces eso trae retos adicionales. Definitivamente las baterías sí pueden servir para esa flexibilidad”, asegura Velazco.
Las autoridades, Ministerio de Energía y Minas y la Superintendencia de Electricidad (SIE), están desarrollando políticas regulatorias específicas para establecer los porcentajes mínimos de baterías que deberán incorporar los parques fotovoltaicos actualmente en construcción. Además, existe interés en que las baterías no solo sirvan para regular la frecuencia del sistema eléctrico, sino que también funcionen como herramientas de arbitraje energético, aprovechando las diferencias de precios en distintos momentos del día.
“La actual ley de electricidad, con 25 años de antigüedad, se ha vuelto obsoleta ante los avances tecnológicos. Es necesaria una actualización que refleje la innovación tecnológica y técnica actual”, puntualizó Aura Caraballo, miembro del consejo directivo de la Superintendencia de Electricidad.
Alta capacidad para redefinir el sistema de almacenamiento
La industria energética está experimentando una transformación sin precedentes gracias al desarrollo de sistemas de almacenamiento de alta capacidad que están redefiniendo la manera en que consumimos y gestionamos la electricidad. Según el presidente de Asofer, los contenedores de almacenamiento energético han alcanzado capacidades impresionantes de entre 6 y 10 megavatios hora, lo que representa un salto tecnológico que está abriendo nuevas posibilidades para la gestión energética tanto industrial como urbana.
“El modelo que se está consolidando permite que las empresas instalen sistemas de generación distribuida directamente en sus instalaciones -principalmente a través de paneles solares en techos- para alimentar sus propios sistemas de almacenamiento. Esta estrategia tiene un objetivo claro: reducir el consumo durante las horas punta, cuando la electricidad es más costosa”, explica Rodríguez.
El costo de la energía solar ha bajado un 90% en 20 años. Todo parece apuntar que ocurrirá algo similar con las baterías, según los especialistas consultados. De hecho, ya hay mecanismos de monetización para proyectos de almacenamiento de energía, particularmente las baterías, para que sean económicamente viables. España ha implementado un sistema que va más allá del tradicional “despacho por orden de mérito” (donde la energía más barata se despacha primero). Este modelo, aunque efectivo para fuentes convencionales, presenta limitaciones para las tecnologías de almacenamiento.
“Las baterías, pese a sus beneficios ambientales y “efecto multiplicador”, aún no pueden competir únicamente en costos con otras tecnologías energéticas bajo el modelo tradicional de arbitraje. Los proyectos de almacenamiento necesitan múltiples flujos de ingresos para ser económicamente sostenibles. Sin estos, los proyectos de almacenamiento difícilmente sean un modelo económico sólido y dependerían de subsidios a largo plazo.”, argumenta Velazco.
Con un 24.5% de energías renovables ya integradas al sistema, y picos que alcanzan el 50% durante las horas de mayor generación solar (alrededor de las 2 de la tarde), el país se encuentra en una fase acelerada de transformación energética. Sin embargo, hay que observar muy bien el escenario internacional. España tuvo que reestructurar drásticamente su sistema de incentivos renovables tras una crisis de sobrecostos, mientras Chile experimentó volatilidad en precios y desafíos de estabilidad de red por la alta penetración de energías intermitentes.
“Desde la SIE tenemos que seguir reforzando la parte técnica, la parte regulatoria, pero sobre todo, también aprender de otros mercados. Mantener un equilibrio para atraer inversionistas mientras se desarrolla una normativa clara y transparente”, concluye Caraballo.
Sistemas de almacenamientos instalados en el país
La Comisión Nacional de Energía implementó resoluciones en 2024 y 2025 que obligan la inclusión de sistemas de almacenamiento en proyectos de energía renovable. Esta medida regulatoria busca contrarrestar los efectos de la masificación solar y garantizar la estabilidad del sistema eléctrico nacional. Además, la Superintendencia de Electricidad ha determinado mediante estudios económicos que los sistemas de almacenamiento con baterías pueden proveer servicios de regulación de frecuencia hasta 50% más baratos que las mejores tecnologías disponibles, y hasta 70% más económicos que las plantas térmicas existentes.
“La estrategia trasciende los grandes proyectos hacia la implementación en el sector industrial, permitiendo que las empresas autogeneren energía renovable, la almacenen y reduzcan significativamente su consumo de la red pública. Esto representa un elemento transformador tanto para el sistema eléctrico como para la economía nacional”
Una iniciativa que posiciona a República Dominicana en la vanguardia regional de integración de almacenamiento energético, con claros beneficios económicos, ambientales y de estabilidad del sistema eléctrico.
La República Dominicana presenta condiciones favorables para el desarrollo de proyectos energéticos mediante alianzas público-privadas, según expresó un especialista del sector durante una reciente conferencia sobre energías renovables.
Éxitos de la inversión mixta
Velazco destacó ejemplos exitosos de inversión público-privada con 25 años de trayectoria que han demostrado su efectividad al reinvertir recursos y mejorar la eficiencia del parque generador nacional. “Es fundamental que se den las condiciones para que la inversión público-privada pueda liderar en algunas cosas el sector”, enfatizó.
El especialista subrayó que el sector energético requiere planificación estratégica más allá de las simples reglas del mercado. “No son solamente las reglas del mercado que van a hacer que la gente ponga más megavatios renovables, tiene que haber alguna planificación”, explicó, señalando la necesidad de facilitar la inversión privada en consonancia con la regulación estatal. El caso más exitoso citado fue el desarrollo de la energía solar, donde prácticamente sin inversión estatal directa, el sector privado ha logrado un crecimiento exponencial de megavatios instalados en los últimos cinco años.
En definitiva, el rumbo del país se encuentra en el umbral de una revolución silenciosa pero transformadora. Mientras las torres de transmisión eléctrica han dominado el paisaje energético nacional durante décadas, una nueva realidad se perfila en el horizonte: millones de techos convertidos en centrales de generación, baterías domésticas que almacenan el poder del sol caribeño, y ciudadanos que pasan de ser simples consumidores a productores de su propia energía.
