El Gobierno de Cuba condenó este miércoles “en los términos más enérgicos” la acusación presentada en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro en relación con el derribo de dos avionetas ocurrido en 1996. En el hecho en el que murieron cuatro personas, al calificarla de “canalla” e “infame” y rechazar que las autoridades estadounidenses tengan legitimidad o jurisdicción para llevar adelante el proceso.
La declaración oficial del Gobierno cubano sostiene que se trata de una “provocación política” basada en una manipulación del incidente ocurrido en espacio aéreo de la isla, y afirma que Washington omite denuncias presentadas por Cuba en aquel período ante organismos como el Departamento de Estado de Estados Unidos.
La Administración Federal de Aviación y la Organización de Aviación Civil Internacional, relacionadas con supuestas violaciones del espacio aéreo por parte de la organización anticastrista Hermanos al Rescate.
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Según reportes publicados por EFE, la Habana defendió además que su actuación en aquel momento constituyó un acto de legítima defensa amparado en la Carta de las Naciones Unidas y en convenios internacionales de aviación civil, al tiempo que acusó a Estados Unidos de actuar con “cinismo” al presentar la acusión en el contexto actual.
En paralelo, el Gobierno cubano vinculó el caso con el endurecimiento de las tensiones bilaterales, en un escenario marcado por nuevas sanciones, restricciones energéticas y medidas económicas impulsadas por la Administración del presidente Donald Trump contra la isla.
La acusación contra Raúl Castro, de 94 años, ocurre en medio de una mayor presión política de Washington sobre La Habana, que incluye restricciones en el suministro de energía y sanciones ampliadas contra el liderazgo cubano y sectores económicos estratégicos.
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