EDE acumulan déficit de US$930.7 millones hasta junio de este año

Santo Domingo. – Las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) acumularon un déficit global de US$930.7 millones entre enero y junio de 2026, un aumento de 13.8 % respecto a los US$817.6 millones registrados en el mismo período de 2025, de acuerdo con el cuadro de gestión comercial de las distribuidoras incluido por el Ministerio de Energía y Minas (MEM).

El deterioro del balance se produce en un contexto en el que las EDE aumentaron 2.6 % el volumen de energía comprada, hasta 9,940.5 GWh, pero el gasto asociado a esa adquisición creció mucho más rápido: 10.1 %, hasta US$1,607.9 millones.

La diferencia entre ambos incrementos refleja una mayor presión sobre el costo de abastecimiento de las distribuidoras. El precio medio de compra pasó de 15.1 a 16.17 centavos de dólar por kWh, un aumento de 7.3 %.

Entre enero y junio, las EDE compraron 9,940.5 GWh, frente a los 9,685.4 GWh del mismo período de 2025, para un incremento de 255.2 GWh.

Sin embargo, la factura por compra de energía pasó de US$1,460.4 millones a US$1,607.9 millones, un aumento de US$147.5 millones.

El comportamiento del precio de adquisición contrasta con el de venta. Mientras el precio medio de compra aumentó 7.3 %, hasta 16.17 centavos de dólar por kWh, el precio medio de venta subió 2.9 %, desde 16.3 hasta 16.80 centavos.

Como resultado, el margen acumulado entre compra y venta se redujo de 7.6 % en 2025 a 3.7 % en 2026, una caída de 51.1 %.

El deterioro de ese margen es uno de los elementos que ayudan a explicar la presión sobre el balance comercial de las distribuidoras: este pasó de un déficit de US$488.3 millones en 2025 a US$585.3 millones en 2026, un incremento de 19.9 %.

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Las pérdidas alcanzan 39.1 %

A la presión por el costo de la energía se suma el comportamiento de las pérdidas.

Las EDE registraron 3,889.9 GWh de pérdidas de energía durante los primeros seis meses de 2026, frente a 3,713.7 GWh en igual período de 2025. Esto representa un aumento de 176.2 GWh, equivalente a 4.7 %.

En términos porcentuales, las pérdidas pasaron de 38.3 % a 39.1 %, un incremento de 0.8 puntos porcentuales.

El resultado implica que de cada 100 kWh comprados por las distribuidoras, alrededor de 39 kWh quedaron registrados dentro del indicador de pérdidas.

La presión también aparece en los indicadores de recuperación. El CRI (Cash Recovery Index) se ubicó en 57.2 %, frente a 58.7 % un año antes, una reducción de 1.5 puntos porcentuales o 2.6 %.

El ERI (Energy Recovery Index), por su parte, cayó de 58.8 % a 56.7 %, una reducción de 2.1 puntos porcentuales, equivalente a 3.5 %.

Facturación crece, pero cobros de energía caen en volumen

La energía facturada alcanzó 6,050.6 GWh, un aumento de 1.3 % frente a los 5,971.7 GWh del año anterior.

En términos monetarios, la facturación por venta de energía ascendió a RD$61,791.6 millones, 2.3 % más que los RD$60,425.4 millones registrados en 2025.

Medida en dólares, la facturación aumentó 4.3 %, desde US$974.8 millones hasta US$1,016.6 millones.

Los cobros también aumentaron en términos monetarios, aunque a un ritmo menor. Las EDE cobraron RD$58,095.6 millones por venta de energía, 1.0 % más que los RD$57,543.4 millones del año anterior. En dólares, los cobros crecieron 2.9 %, hasta US$955.0 millones.

No obstante, el volumen físico de energía cobrada cayó 1.0 %, desde 5,692.2 GWh hasta 5,637.3 GWh.

El índice de cobranzas también retrocedió: pasó de 95.2 % en 2025 a 93.9 % en 2026, una reducción de 1.3 puntos porcentuales.

La combinación de mayores costos de compra, pérdidas y presión sobre la recuperación de ingresos se refleja en los distintos niveles de balance de las distribuidoras.

El balance corriente registró un déficit acumulado de US$815.3 millones, frente a US$725.6 millones en 2025, para un aumento de 12.4 %.

A este resultado se suma el comportamiento del gasto y los componentes asociados a la energía no cobrada. El margen de energía no cobrada alcanzó un saldo negativo de US$652.9 millones, 22.7 % superior al déficit de US$532.1 millones registrado un año antes.

El margen de energía no facturada también empeoró: pasó de -US$485.6 millones a -US$591.3 millones, un deterioro de 21.8 %.

Mientras tanto, el componente FETE alcanzó US$499.2 millones, frente a US$395.9 millones en 2025, un aumento de 26.1 %.

El resultado final de estos componentes llevó el déficit global a US$930.7 millones, US$113.1 millones más que los US$817.6 millones acumulados a junio de 2025.

Más clientes, mayor cobertura de telemedición

El deterioro financiero ocurre pese al crecimiento de la base de clientes y de la cobertura de medición.

Las EDE contabilizaron 3,312,014 contratos activos, 127,533 más que un año antes, para un crecimiento de 4.0 %. Los contratos facturados aumentaron 3.3 %, hasta 3,012,479, mientras los contratos cobrados llegaron a 2,484,090, un aumento de 5.3 %.

Los contratos telemedidos alcanzaron 1,797,000, 99,950 más que en 2025, equivalente a un crecimiento de 5.9 %. Con ello, los contratos telemedidos representaron el 59.7 % de los contratos facturados, frente al 58.2 % del año anterior.

También aumentó 3.0 % la cantidad de contratos con servicio de 24 horas, hasta 2,802,828.

El crecimiento de la infraestructura de medición y de la base de clientes, sin embargo, coexiste con un aumento de las pérdidas y un deterioro de los indicadores de recuperación energética y de efectivo.

En el lado del suministro, el indicador de abastecimiento promedio se situó en 97.7 % durante los primeros seis meses de 2026, frente a 97.4 % en 2025, una mejora de 0.4 %.

El dato muestra que el problema reflejado en las cuentas de las distribuidoras no está asociado únicamente con la cantidad de energía adquirida. El cuadro del MEM presenta simultáneamente mayores compras, un costo de adquisición que crece más rápido que el volumen, pérdidas de 39.1 % y una menor recuperación de efectivo.

En ese escenario, las EDE cerraron el primer semestre con un déficit global de US$930.7 millones, mientras el balance comercial por sí solo alcanzó un déficit de US$585.3 millones.

La evolución de los indicadores deja así un punto central para las finanzas del sistema de distribución: las empresas están comprando más energía y facturando más, pero el costo de adquisición, las pérdidas y la menor recuperación relativa están ampliando la brecha financiera.

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