Lo que comenzó como una llamada del diputado de ultramar, Vladimir Pujol, hace tres semanas, culminó el pasado domingo en un encuentro de alto nivel técnico y visión país. El expresidente de la República Dominicana, el Dr. Leonel Fernández, aterrizó en Miami con un punto prioritario en su agenda: conocer de primera mano, DDR Motorsport, la fabrica de autos deportivos de Diego Grullón, el emprendedor dominicano que está desafiando los métodos de producción masiva con una propuesta de fabricación artesanal y tecnológica.
Una conversación «fuera de lo común»
Acostumbrado a recibir visitantes interesados en comprar sus autos, Grullón se vio sorprendido por el enfoque del exmandatario. Según relata el empresario, Fernández no fue solo a ver el producto final, sino a diseccionar el proceso.
«Indagó sobre mí porque me hizo muchas preguntas sobre la construcción; estaba muy curioso. Fue una conversación bien activa. Preguntaba sobre el chasis, los motores de electricidad, el proceso, el tiempo y el personal necesario. Me pareció una visita con otra visual; él no venía a comprar, venía a entender la proyección».
El modelo Pagani vs. La Integración Vertical
Uno de los puntos más técnicos de la visita fue la comparación con los gigantes de la industria. Grullón compartió con Fernández su ambición de crear una empresa vertical, un concepto que busca tener bajo un mismo techo la pintura, tapicería, aire acondicionado y la fabricación de chasis y carrocería.
El emprendedor utilizó el ejemplo de Pagani Automobili en Italia para explicar los retos del sector: «Incluso Pagani en Italia hace outsource de la pintura y la tapicería; se llevan la carrocería fuera. Yo le comenté que mi meta es tenerlo todo bajo el mismo techo. Actualmente tengo que contratar servicios fuera, pero mi visión es la autosuficiencia total».
De Miami a las Zonas Francas de RD
La parte más reveladora surge cuando la conversación giró hacia la viabilidad de trasladar este modelo a la República Dominicana. Grullón fue franco sobre los costos de producción en Estados Unidos, donde el salario mínimo especializado de 25 dólares la hora dispara los precios.
«Si yo produzco en Santo Domingo y pago ese mismo dinero, ese monto equivale al sueldo de tres empleados. Ya he hecho levantamientos en zonas francas para ver si puedo producir allá».
A pesar del temor inicial por encontrar mano de obra tan especializada como la que requiere un vehículo de alto rendimiento, Grullón confesó que cuenta con una red de contactos en el país: «Tengo muchas amistades en Santo Domingo que son excelentes electricistas, tapiceros y pintores. Tengo mucho interés en irme para allá».
Un compromiso hacia el futuro
El cierre del encuentro dejó una promesa sobre la mesa. El Dr. Fernández se mostró impresionado por la diferencia entre la producción en masa —basada en planchas electrosoldadas— y el método de Grullón, que utiliza estructuras tubulares de mayor precisión y resistencia.
«Le pareció muy bien terminado y se sorprendió porque es una modalidad diferente a la producción masiva. Me halagó mucho la terminación. Me dijo que si él ganaba, me iba a apoyar al cien por ciento porque quería que este proyecto se hiciera realidad».
Esta visita resalta el talento dominicano en Miami, y abre el debate sobre la posibilidad de que la República Dominicana deje de ser solo un consumidor de vehículos para convertirse, bajo el esquema de zonas francas y apoyo estatal, en un pequeño pero potente fabricante de estructuras automotrices de lujo y nicho.
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