Desde las plantas de almacenamiento hasta los cilindros que llegan a los hogares, la cadena del gas licuado de petróleo (GLP) está sometida a controles que abarcan infraestructura, transporte, capacitación, equipos y prevención de riesgos. El GLP es uno de los combustibles de mayor uso en República Dominicana, tanto para actividades residenciales como comerciales e industriales.
Sin embargo, su manejo implica una cadena de operaciones que requiere controles estrictos de seguridad para reducir riesgos asociados al almacenamiento, transporte, distribución y consumo.
Las reglas que regulan esta actividad establecen obligaciones para todos los actores involucrados: empresas importadoras y distribuidoras, plantas de almacenamiento, plataformas de envasado, transportistas, instaladores y usuarios finales.
De acuerdo con el Compendio de Normativa de Combustibles del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), el objetivo es que el combustible sea manipulado bajo condiciones que eviten fugas, incendios, accidentes y afectaciones a personas o propiedades.
Las instalaciones donde se almacena y envasa GLP deben cumplir condiciones específicas antes de iniciar operaciones.
Entre los requisitos se encuentran la obtención de permisos correspondientes, la aprobación de las condiciones del terreno y el cumplimiento de medidas relacionadas con ubicación, distancias de seguridad y protección de las áreas cercanas.
Las plataformas de envasado deben contar con estructuras construidas con materiales adecuados, sistemas eléctricos diseñados para ambientes de riesgo, conexiones a tierra y equipos de prevención contra incendios.
Además, los tanques utilizados para almacenar el combustible deben disponer de dispositivos de seguridad como válvulas, manómetros, sistemas de medición y accesorios diseñados para operar con recipientes sometidos a presión.
Las instalaciones también deben contar con señalización preventiva y personal capacitado para responder ante situaciones de emergencia.
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El traslado de GLP
El traslado del GLP requiere vehículos y equipos preparados para manejar un combustible inflamable. Los vehículos utilizados para transportar cilindros deben estar identificados, contar con equipos contra incendios y disponer de mecanismos que permitan asegurar los envases durante el recorrido.
Las normas establecen que los cilindros deben transportarse en posición adecuada y prohíben prácticas que puedan aumentar el riesgo, como llevar materiales inflamables junto con la carga, fumar durante las operaciones o movilizar los envases sin las condiciones de seguridad requeridas.
Para los camiones que transportan GLP a granel también se establecen exigencias adicionales, como sistemas para controlar la presión, dispositivos de seguridad, conexión a tierra y equipos de extinción de incendios.
Los distribuidores tienen una responsabilidad directa en la seguridad del usuario final. Las instalaciones de cilindros y tanques deben realizarse con equipos adecuados y bajo procedimientos que garanticen que no existan escapes.
Entre las medidas exigidas están la realización de pruebas de hermeticidad, la correcta instalación de reguladores, el uso de materiales resistentes al combustible y la prohibición de utilizar métodos improvisados para detectar fugas.

Además, quienes manipulan cilindros, tanques o equipos de GLP deben contar con capacitación para realizar estas labores.
Los envases utilizados para almacenar GLP deben mantenerse identificados y en condiciones adecuadas.
Las reglas establecen que los cilindros y tanques deben contar con marcas que permitan identificar a sus propietarios y prohíben alterar números de serie, colores o símbolos de identificación.
También se contempla el retiro de equipos que presenten daños, corrosión, golpes u otras condiciones que puedan comprometer su funcionamiento seguro.
Dentro de las exigencias de seguridad también figura la obligación de contar con pólizas de responsabilidad pública.
Estas coberturas buscan garantizar la respuesta económica ante daños ocasionados por fallas, negligencia o problemas relacionados con equipos utilizados en el almacenamiento, transporte, instalación o venta del combustible. La cadena del GLP no termina cuando el cilindro llega al hogar o al establecimiento comercial.
Los usuarios también deben aplicar medidas preventivas, como evitar manipular conexiones sin conocimiento técnico, no utilizar llamas para buscar escapes, mantener ventiladas las áreas donde se encuentran los cilindros y contactar al distribuidor ante cualquier sospecha de fuga.
En caso de percibir olor a gas, las recomendaciones incluyen evitar encender fósforos, activar interruptores eléctricos o realizar acciones que puedan generar una chispa. El manejo seguro del GLP depende de múltiples controles que involucran almacenamiento, transporte, distribución, instalación y consumo.
Aunque el combustible forma parte esencial de la vida cotidiana y de distintos sectores productivos, su utilización requiere que cada actor de la cadena cumpla con las medidas establecidas para reducir riesgos y proteger a la población.
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