Energía concentra 27.8 % de la IED en RD durante 2026

República Dominicana. La energía ganó un peso significativo dentro de la inversión extranjera directa (IED) que recibe República Dominicana, al representar el 27.8 % de esos capitales durante el primer semestre de 2026, de acuerdo con un análisis presentado en la sección Página Abierta del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

El resultado marca un cambio importante en la composición de la inversión extranjera que llega al país. Entre 2010 y 2019, la energía representaba, en promedio, 8 % de la IED. Esa participación aumentó a 16.34 % durante el período 2020-2025 y prácticamente se duplicó hasta alcanzar 27.8 % en los primeros seis meses de 2026.

Los datos forman parte del análisis “República Dominicana: diversificación, resiliencia cambiaria e inversión extranjera directa en el nuevo entorno arancelario”, elaborado por Elisa Vilorio de Painter, PhD.

El comportamiento coloca al sector energético entre las actividades que han adquirido mayor capacidad para captar capital internacional, en un momento en que la inversión extranjera enfrenta un entorno global menos favorable y las empresas revisan sus decisiones de localización ante las tensiones comerciales y geopolíticas.

IED dominicana gana peso mientras cae a nivel mundial

El aumento de la participación energética ocurre en contraste con la trayectoria de la IED mundial como proporción del producto interno bruto.

Según los datos del Banco Mundial citados en el análisis, la IED mundial pasó de representar 3.6 % del PIB en 2015 a 2.5 % en 2021 y apenas 1.26 % en 2025.

República Dominicana siguió una trayectoria diferente. La IED recibida por el país equivalía a 3.1 % del PIB en 2015, aumentó a 3.53 % en 2021 y alcanzó 3.86 % en 2025.

La diferencia entre ambas tendencias adquiere relevancia en un escenario internacional marcado por mayores tensiones comerciales, nuevos aranceles y una reorganización de las cadenas globales de suministro.

El análisis plantea que, ante ese contexto, los inversionistas valoran no solo los costos de operación, sino también factores como la estabilidad, la disponibilidad de divisas, la profundidad del mercado cambiario, la fortaleza institucional y la capacidad de las economías para enfrentar períodos de incertidumbre.

Turismo mantiene liderazgo, pero energía avanza

El turismo continúa siendo el principal sector receptor de inversión extranjera en República Dominicana, con una participación aproximada de 22.3 % durante 2020-2025 y de 20.1 % al cierre del primer semestre de 2026.

Sin embargo, la evolución de la energía modifica la composición de los capitales extranjeros que llegan al país.

El salto desde un promedio de 8 % en la década 2010-2019 hasta 27.8 % en enero-junio de 2026 evidencia que la captación de inversión se ha desplazado parcialmente hacia actividades vinculadas con la infraestructura energética, mientras el turismo conserva una participación relevante.

Este cambio adquiere importancia porque la IED no solo constituye una fuente de capital para la economía, sino también un flujo asociado a sectores capaces de ampliar la infraestructura y la capacidad productiva.

Durante el primer semestre de 2026, la IED totalizó US$3,276.5 millones, para un crecimiento de 7.7 % frente al mismo período de 2025.

El desempeño se produjo pese al entorno internacional menos favorable para los flujos de capital y a las nuevas condiciones comerciales que afectan el acceso a mercados externos.

Más divisas sostienen al peso dominicano

El crecimiento de la IED forma parte de una entrada más amplia de moneda extranjera hacia la economía dominicana.

Entre enero y junio de 2026, las exportaciones generaron US$8,746 millones, mientras que el turismo aportó US$6,716 millones, las remesas US$6,219 millones y la IED US$3,276.5 millones.

En conjunto, estos flujos representaron alrededor de US$2,800 millones adicionales respecto al mismo período de 2025, según el análisis.

Esta mayor disponibilidad de divisas ha acompañado la apreciación del peso dominicano, que alcanzó 7.6 % al cierre de agosto.

Durante ese período, el Banco Central compró US$415 millones en el mercado cambiario para fortalecer las reservas internacionales y no realizó ventas de divisas en el mercado spot.

El comportamiento cambiario también es relevante para los inversionistas. La estabilidad de la moneda incide en la evaluación de los retornos y en la capacidad de las empresas para acceder a divisas, especialmente en una economía con exposición a las importaciones de petróleo.

El análisis de J.P. Morgan citado en el documento colocó al peso dominicano entre las monedas de mejor desempeño del año y atribuyó parte de su fortaleza a la combinación de exportaciones, turismo y remesas, además de factores de mercado.

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Energía gana relevancia en un país importador de petróleo

La mayor participación de la energía en la IED adquiere una dimensión adicional dentro de una economía que mantiene una elevada exposición a las importaciones de petróleo, según el análisis citado.

En este contexto, la llegada de capital extranjero al sector energético no aparece aislada del resto de los flujos externos. La disponibilidad de divisas, el comportamiento del peso y la capacidad de atraer inversión forman parte de un mismo entorno económico que influye en las condiciones para financiar actividades productivas.

La fortaleza externa de República Dominicana tampoco descansa sobre una sola fuente. Las exportaciones, con el oro entre sus soportes, el turismo, las remesas y la IED contribuyen conjuntamente a ampliar la oferta de moneda extranjera y a reducir la vulnerabilidad frente a un deterioro puntual de alguno de estos flujos.

El reto es convertir la ventaja en mayor inversión productiva

El análisis plantea que República Dominicana enfrenta ahora el desafío de convertir su capacidad relativa para atraer capital en una posición más sólida frente a una competencia internacional cada vez más exigente.

Esto implica no limitarse a conservar los montos actuales de IED, sino aumentar la capacidad de captar capital en actividades que eleven la productividad y generen mayores conexiones con el aparato productivo local.

En esa perspectiva, el aumento de la participación de la energía hasta 27.8 % de la IED en el primer semestre de 2026 constituye uno de los cambios más relevantes en la composición sectorial de la inversión extranjera.

El Banco Central también señala la necesidad de impulsar la innovación, diversificar los mercados de exportación y ampliar las fuentes de inversión.

La evolución de la IED, por tanto, ocurre en un momento en que el capital internacional se vuelve más selectivo y los países compiten por atraerlo. Para República Dominicana, el desafío consiste en aprovechar la ventaja que todavía conserva y lograr que una mayor proporción de esos recursos se traduzca en infraestructura, productividad y nuevas capacidades dentro de la economía, con la energía ganando un protagonismo que no tenía en décadas anteriores.

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