Energía nuclear modular: el debate que República Dominicana no debe posponer

República Dominicana. – La decisión que enfrenta República Dominicana consiste en prepararnos técnicamente para evaluar esta tecnología o improvisar cuando otros países ya hayan definido sus cadenas de suministro, fuentes de financiamiento y marcos regulatorios.

El país necesita ampliar su capacidad eléctrica, reducir la dependencia de combustibles importados y garantizar energía estable a las zonas francas que sostendrán su próxima etapa de industrialización. La expansión solar y eólica debe continuar, pero su variabilidad exige fuentes firmes que mantengan el sistema operando cuando no haya sol ni viento.

Por eso propongo crear la Misión Dominicana de Energía Nuclear Modular, una iniciativa técnica destinada a determinar si tecnologías como el BWRX-300 pueden incorporarse responsablemente a la matriz energética nacional durante la próxima década.

No se propone comprar inmediatamente un reactor. Se propone preparar al Estado para decidir con información, independencia y visión de largo plazo.

Del diseño a la construcción

El BWRX-300 es un reactor modular de aproximadamente 300 megavatios desarrollado por GE Vernova Hitachi Nuclear Energy. Utiliza agua ligera, circulación natural y sistemas pasivos de seguridad. Su diseño procede de varias generaciones de reactores de agua en ebullición y emplea componentes y combustible con experiencia operacional acumulada.

La primera unidad comercial se construye en Darlington, Canadá, con entrada en operación prevista para finales de 2030. La Comisión Canadiense de Seguridad Nuclear concedió la licencia de construcción en abril de 2025 y actualmente evalúa la solicitud de operación. Canadá es, hasta el momento, el único país que ha autorizado formalmente la construcción de un BWRX-300.

Estados Unidos estudia la solicitud de la Tennessee Valley Authority para instalarlo en Clinch River. Reino Unido completó una evaluación genérica de diseño y Polonia ha emitido decisiones preliminares y abierto procedimientos ambientales. Existe un interés internacional verificable.

La prudencia aconseja observar los costos, el cronograma y el desempeño de Darlington antes de asumir compromisos irreversibles. Sin embargo, esperar hasta entonces para desarrollar legislación, regulación y capital humano también significaría llegar tarde.

Energía firme para el país y sus zonas francas

Una unidad de 300 megavatios operando con un factor de capacidad de 90 % podría producir aproximadamente 2,365 gigavatios-hora al año. Esa generación equivaldría a cerca del 10 % de los 23,868.5 gigavatios-hora inyectados al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado durante 2025, según las estadísticas del Ministerio de Energía y Minas.

El BWRX-300 no solucionaría por sí solo el problema eléctrico. República Dominicana todavía debe reducir pérdidas, ampliar la transmisión, modernizar las redes y mejorar la gestión de las distribuidoras. No obstante, una central modular podría aportar generación continua y baja en carbono, disminuir la exposición a combustibles importados y respaldar contratos eléctricos de largo plazo.

Esa estabilidad sería especialmente valiosa para zonas francas dedicadas a dispositivos médicos, farmacéutica, centros de datos, semiconductores y manufactura avanzada. Estas actividades no solo necesitan electricidad disponible: requieren continuidad, calidad de frecuencia y costos previsibles.

Pedernales como palanca, no como promesa

Los estudios realizados en las bauxitas kársticas de Pedernales han identificado tierras raras y minerales portadores de gadolinio, además de potencial de galio y escandio. El diseño del BWRX-300 contempla óxido de gadolinio como absorbente neutrónico y utiliza Zircaloy —una aleación de zirconio— en componentes del combustible.

La relación tecnológica existe, el país debe demostrar que puede extraer, separar y refinar esos minerales con la pureza y trazabilidad exigidas por la industria nuclear.

El valor inmediato de estos recursos consiste en fortalecer nuestra posición negociadora y abrir la posibilidad de integrarnos a una cadena de suministro de mayor contenido tecnológico. Si desarrollamos capacidades de procesamiento y certificación, algunos insumos locales podrían reducir costos logísticos y generar valor agregado. No sustituirán, sin embargo, los componentes críticos ni el combustible suministrado por fabricantes especializados.

La presencia de minerales en Pedernales tampoco determina la ubicación de una central. El emplazamiento tendría que seleccionarse exclusivamente mediante estudios de sismicidad, disponibilidad de agua, transmisión, impacto ambiental, seguridad física y protección civil.

Una negociación de beneficio mutuo

En septiembre de 2026, el canciller Víctor “Ito” Bisonó y la embajadora estadounidense Leah F. Campos firmaron un marco de cooperación para fortalecer las cadenas de minerales críticos, identificar proyectos comunes y facilitar su financiamiento. Campos lo definió como una iniciativa de soberanía, seguridad y prosperidad compartida.

Ese instrumento ofrece una base para establecer un Grupo Bilateral sobre Minerales Críticos y Energía Nuclear Avanzada. La participación de la embajadora Campos sería coherente con la agenda que ya coordina y podría facilitar conversaciones con el Departamento de Estado, el Departamento de Energía, EXIM Bank, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional y GE Vernova Hitachi.

EXIM Bank contempla préstamos o garantías para reactores modulares, con plazos de hasta 22 años después de la construcción, financiamiento de hasta 85 % del valor exportado desde Estados Unidos y apoyo para estudios de factibilidad.

Estas facilidades no son automáticas. Requieren evaluación crediticia, aprobación regulatoria, una fuente solvente de pago y, posiblemente, garantías soberanas. También sería necesario negociar un acuerdo bilateral que establezca las condiciones legales para la cooperación nuclear civil.

El costo total y el riesgo fiscal deberán compararse con el gas natural, el almacenamiento, las renovables y otras opciones de generación firme. La política energética no puede sustituir la dependencia de combustibles importados por una nueva dependencia financiera.

OLACDE y el mandato del Estado

La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía —OLACDE— articula la cooperación energética entre 27 países. La XI Semana de la Energía, celebrada en Santo Domingo del 6 al 9 de octubre de 2026, reúne a más de 3,000 participantes y alrededor de 200 panelistas para discutir seguridad del suministro, integración regional, tecnologías emergentes y financiamiento.

OLACDE ya cuenta con un Grupo Técnico de Energía Nuclear apoyado por el Organismo Internacional de Energía Atómica. Su Nota Técnica número 13 reconoce la energía nuclear como fuente firme y de bajas emisiones, al tiempo que advierte sobre sus desafíos financieros, regulatorios, ambientales y sociales.

República Dominicana puede aprovechar su condición de anfitriona para solicitar que OLACDE y el OIEA acompañen la Misión Dominicana de Energía Nuclear Modular. La CEPAL complementaría el proceso desde la perspectiva económica, productiva y de desarrollo.

La base legal también existe. La Ley 1-12 define como objetivo nacional una energía confiable, eficiente y ambientalmente sostenible, y dispone fomentar las aplicaciones de la energía nuclear en la industria, la medicina y el medioambiente. La norma no ordena construir una central, pero ofrece fundamento suficiente para que el Estado estudie seriamente su posible aplicación energética.

Esta responsabilidad no pertenece exclusivamente a un presidente, un partido o un gobierno. La Estrategia Nacional de Desarrollo es una ley del Estado dominicano y su ejecución debe trascender los ciclos electorales.

Los gobiernos administran durante períodos determinados y los nombramientos cambian. El Estado debe conservar conocimiento, continuidad y capacidad de ejecución. Un Estado fuerte no es necesariamente uno más grande, sino uno técnico, profesional y ágil.

Una primera etapa de 90 días podría producir una solicitud de asistencia al OIEA, una ruta regulatoria, los términos de referencia de un estudio comparativo, una evaluación preliminar de integración al SENI y un programa de formación especializada.

El BWRX-300 no debe aceptarse por entusiasmo ni descartarse por temor. Debe evaluarse con evidencia.

La oportunidad consiste en convertir minerales, diplomacia, conocimiento y financiamiento en seguridad energética para los hogares y energía competitiva para las industrias. Prepararnos no nos obliga a construir; simplemente evita que el futuro energético dominicano vuelva a encontrarnos improvisando.

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