El Ministerio de Energía y Minas registra el menor nivel de ejecución presupuestaria entre las instituciones del Gobierno central durante los primeros 132 días del año, al haber devengado apenas RD$1,251.8 millones de un presupuesto total de RD$10,596.2 millones, equivalente a una ejecución de 11.8%.
Los datos están contenidos en el más reciente informe de la Dirección General de Presupuesto (Digepres), correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 12 de junio de 2026.
La cifra coloca a la institución dirigida por Joel Santos como la entidad con el menor porcentaje de utilización de recursos públicos entre los ministerios evaluados, incluso por debajo del Ministerio de Turismo, que registra una ejecución de 23.56%.
El resultado adquiere relevancia debido a que el sector energético se encuentra inmerso en una etapa de importantes desafíos relacionados con la expansión de la infraestructura eléctrica, el desarrollo de energías renovables, la incorporación de sistemas de almacenamiento y la modernización de distintos componentes del sistema energético nacional.
Pese a contar con una asignación superior a los RD$10,500 millones para este año, la institución ha utilizado poco más de una décima parte de los recursos disponibles.
No se trata de una situación aislada. Durante los últimos años, Energía y Minas ha figurado de manera recurrente entre las instituciones con menores niveles de ejecución presupuestaria.
Entre el 1 de enero y el 16 de mayo de 2025, el ministerio había ejecutado apenas un 16.8% de su presupuesto, al devengar RD$965.4 millones de una asignación de RD$5,749.9 millones.
Las autoridades de la institución han sostenido anteriormente que una parte importante de sus proyectos se desarrolla durante el segundo semestre del año, lo que provoca que la ejecución presupuestaria se concentre en la segunda mitad del calendario fiscal.
No obstante, los datos muestran que, al menos durante los primeros meses de 2026, el ritmo de ejecución permanece por debajo del observado en otras dependencias gubernamentales.
El ministerio es responsable de áreas estratégicas vinculadas al desarrollo energético y minero del país, incluyendo la formulación de políticas públicas, el seguimiento a proyectos de generación eléctrica, la promoción de energías renovables y la coordinación de iniciativas relacionadas con la transición energética.
La baja ejecución presupuestaria coincide con un período en el que el país impulsa nuevas inversiones en almacenamiento energético, ampliación de la infraestructura eléctrica y fortalecimiento de la matriz de generación renovable.
Según el reporte de Digepres, otras instituciones también muestran rezagos en la utilización de sus recursos, aunque ninguna presenta un nivel tan reducido como Energía y Minas.
Entre ellas figuran el Ministerio de Relaciones Exteriores, con una ejecución de 32.66%; el Ministerio de la Juventud, con 33.1%; el Ministerio de la Mujer, con 34.11%; el Ministerio de Medio Ambiente, con 35.8%; y el Ministerio de Obras Públicas, con 38.4%.
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Sin embargo, el caso de Energía y Minas destaca por la diferencia existente entre los recursos asignados y los efectivamente devengados.
La institución dispone de uno de los presupuestos más elevados entre los ministerios con baja ejecución, superando los RD$10,500 millones, pero apenas ha utilizado RD$1,251.8 millones en lo que va de año.
Joel Santos ocupa la posición de ministro de Energía y Minas desde el 16 de agosto de 2024. Bajo su gestión, el sector ha impulsado iniciativas relacionadas con la expansión de energías renovables, almacenamiento mediante baterías y fortalecimiento de la seguridad energética.
No obstante, los datos presupuestarios muestran que la materialización financiera de esos proyectos todavía presenta un ritmo limitado durante la primera parte del ejercicio fiscal.
A medida que avance el segundo semestre, la atención estará puesta en la capacidad del ministerio para acelerar la ejecución de los recursos asignados y cumplir con las metas de inversión previstas para el año, especialmente en un contexto de creciente demanda energética y expansión de nuevas tecnologías dentro del sistema eléctrico nacional.

