El economista Jaime Aristy Escuder alertó sobre un escenario internacional complejo, a partir de junio, que podría impactar de forma directa el mercado energético y las economías dependientes del petróleo, incluida la República Dominicana.
Según sus proyecciones, existe una alta probabilidad de que a partir de junio se agrave la situación del mercado internacional de combustibles, como consecuencia del cierre del flujo de crudo y gas natural a través del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas de suministro energético a nivel global.
El economista explicó que la interrupción del suministro ha obligado a países de Asia y Europa a utilizar sus reservas estratégicas, las cuales podrían alcanzar niveles críticos en un período de entre cuatro y ocho semanas. Este escenario provocaría un déficit cercano a los 12 millones de barriles diarios, presionando al alza los precios del petróleo.
Aristy recordó que ya había advertido sobre este riesgo en su artículo “Apocalipsis petrolero”, donde planteó que, aunque la liberación de reservas del G-7 podría estabilizar temporalmente el mercado, un desabastecimiento prolongado podría llevar el precio del crudo por encima de los 150 dólares por barril.
En esa misma línea, el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, ha calificado el actual conflicto en Medio Oriente como la mayor crisis de combustibles de la historia.
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Aunque algunos funcionarios destacan el desempeño reciente de la economía —con crecimiento del 4.1 % en el IMAE, inflación de 4.63 % y estabilidad cambiaria—, Aristy sostiene que el impacto negativo del contexto internacional será inevitable.
De hecho, en un reciente Consejo de Ministros se reconoció que la guerra afectará variables clave como la inflación, el crecimiento económico y las finanzas públicas.
Uno de los efectos más visibles ya se refleja en el subsidio a los combustibles. Mientras anteriormente rondaba los 190 millones de pesos semanales, recientemente ha superado los 1,400 millones de pesos, evidenciando la presión fiscal creciente.
Ajustes fiscales y medidas necesarias

Ante este panorama, el Gobierno ha anunciado un plan de reducción del gasto público por unos 40 mil millones de pesos, que incluye medidas como la racionalización del consumo de combustible, recortes en publicidad y reducción de gastos operativos.
Para Aristy, estas acciones son necesarias, pero deben complementarse con mayor transparencia en su ejecución y seguimiento.
Asimismo, el economista plantea que el ajuste en los precios de los combustibles y la tarifa eléctrica será inevitable, como mecanismo para moderar el consumo y reducir el peso de los subsidios sobre las finanzas públicas.
En materia fiscal, Aristy propone fortalecer los ingresos del Estado, incluyendo la renegociación del esquema tributario con Barrick Gold, con el objetivo de aumentar la carga efectiva sobre la explotación minera y generar recursos adicionales.
Al mismo tiempo, advierte sobre los riesgos de financiar el déficit mediante endeudamiento externo. Aunque el país mantiene una calificación de riesgo BB- por parte de Fitch Ratings, la revisión de su perspectiva a estable refleja preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal.
Un deterioro en la confianza de los inversionistas podría derivar en una salida abrupta de capitales, fenómeno conocido como “sudden stop”, concepto desarrollado por el economista Guillermo Calvo, con posibles consecuencias como devaluación del peso y crisis de deuda.
Aristy subraya la importancia de impulsar políticas de ahorro en hidrocarburos, como el teletrabajo, el uso del transporte público y la movilidad compartida, para reducir la presión sobre las importaciones de combustibles.
El economista concluye que la combinación de disciplina fiscal, eficiencia energética y reformas estructurales será clave para enfrentar un escenario internacional que, advierte, podría convertirse en una de las mayores crisis energéticas de las últimas décadas.
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