Un fondo de inversión gestionado por Ali Moshiri, ex alto ejecutivo de Chevron, busca captar 2,000 millones de dólares para desarrollar proyectos petroleros en Venezuela, en medio de un nuevo escenario político marcado por el derrocamiento de Nicolás Maduro y el llamado del expresidente estadounidense Donald Trump a invertir masivamente en el país sudamericano.
De acuerdo con una entrevista concedida al Financial Times, Moshiri explicó que la reapertura de la misión estadounidense en Caracas y la exhortación de Trump a las compañías norteamericanas para revitalizar la industria petrolera venezolana han creado lo que describió como una “oportunidad repentina” para los inversionistas internacionales.
El memorando privado de captación de fondos, elaborado por Amos Global Energy Management, firma dirigida por Moshiri, detalla la intención de adquirir entre 20,000 y 50,000 barriles diarios de producción y alrededor de 500,000 barriles de reservas pertenecientes a Petróleos de Venezuela (PDVSA). El plan contempla un horizonte de salida de cinco a siete años, con la expectativa de lograr un retorno de 2.5 veces la inversión inicial.
El documento, fechado en diciembre de 2025, señala que la estrategia se basará en una colocación privada con inversionistas institucionales, con el objetivo de reactivar activos petroleros afectados por años de sanciones internacionales y deficiente gestión estatal.
Moshiri afirmó que el interés de los inversionistas ha crecido de manera acelerada tras la caída del régimen de Maduro. “En las últimas 24 horas he recibido una docena de llamadas de inversionistas potenciales. El interés en Venezuela ha pasado de cero a 99 %”, declaró al medio británico.
Sin embargo, las grandes petroleras estadounidenses han reaccionado con cautela. Según el Financial Times, compañías como ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips no fueron informadas previamente sobre la operación que derivó en la destitución de Maduro ni sobre las declaraciones posteriores de Trump. Esta falta de previsión, sumada al historial de expropiaciones y a la incertidumbre política, ha generado preocupación en el sector.
Analistas citados por el diario señalan que, aunque el capital privado puede moverse con rapidez, solo las grandes petroleras cuentan con la escala y la experiencia técnica necesarias para enfrentar los desafíos del crudo pesado venezolano. En ese contexto, Chevron aparece como la empresa mejor posicionada, debido a su presencia actual en el país bajo una licencia especial otorgada por la administración Trump.
En el plano geopolítico, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que Estados Unidos no permitirá que empresas de China, Rusia o Irán controlen la industria petrolera venezolana, abriendo la puerta, en cambio, a inversiones de países aliados y compañías europeas como Repsol y Eni, siempre que se alivien las sanciones y existan condiciones fiscales favorables.
La iniciativa de Amos Global Energy Management pondrá a prueba la disposición de Wall Street para financiar la reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana, en un momento en que el futuro energético del país vuelve a situarse en el centro del interés internacional.
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