Turismo y sostenibilidad: Isla Saona, la estrella con luz propia en el destino La Romana

Isla Saona, la estrella con luz propia en el destino La Romana. En el extremo sureste de República Dominicana, donde las aguas del Caribe se vuelven cristalinas y la arena adquiere una blancura casi irreal, se encuentra Isla Saona, una joya natural que ha transformado por completo el panorama turístico de La Romana. Más que un simple complemento del destino, esta isla de 110 kilómetros cuadrados se ha convertido en el protagonista indiscutible de una experiencia que redefine el concepto de paraíso tropical.

EH+ analiza el valor de los touroperadores en la cadena de valor del destino con mayor afluencia de visitantes en el país.

En el corazón del Parque Nacional del Este  y arropada por los mangles, los arrecifes de coral y las playas bordeadas de palmeras, como la Palmilla, las aguas poco profundas de isla Saona albergan estrellas de mar. Un escenario magnífico en el que también están, Mano Juan, pueblo de pescadores tranquilo cerca de la Laguna de los Flamencos, con chozas coloridas y un santuario de tortugas y, al oeste, la Cueva de Cotubanamá, con arte precolombino en rocas

Ofertas de excursiones

Más de veinte touroperadores ofrecen excursiones a estos parajes exóticos, que gozan del beneplácito y anuencia de visitantes locales e internacionales. Un mercado que mueve, solo por citar a una de estas empresas, a noventa mil turistas anuales

“Tenemos varios tipos de excursiones donde nos adaptamos a los requerimientos de los clientes. Dentro de estos tenemos lo que es nuestro programa estándar de Saona Clásica y Saona Premium. Estos cuentan con un menú y bebidas preselección. También contamos con el servicio VIP, donde el cliente elige el tipo de embarcación, menú de almuerzo y bebidas de su preferencia”, señala Ana Ysabel, propietaria de T Caribes Saona.

Consultados los principales proveedores de estos servicios, los mercados principales  son el europeo, en un 60% y luego comparten por igual la primacía el mercado local y el norteamericano con un 20% respectivamente.

“De Europa nuestro principal mercado es Portugal. Ofrecemos un producto de calidad y muy competitivo, unos cuarenta dólares. Esto frente a otras excursiones que ofrecen desde destinos como Punta Cana”, explica.

La Asociación de Hoteles La Romana-Bayahibe (AHRB) se creó en el 2000 por un grupo de empresarios visionarios —Canoa Beach Resort S.A. (hoy Hotel Sunscape Dominicus La Romana), Promotora Dominicana del Caribe S.A. (Hoteles Viva Dominicus), Ventaglio Operadora Dominicana (Hoteles Catalonia) y Bayahibe Beach Resort (Hotel Hilton La Romana)— para garantizar que el desarrollo del destino respondiera a criterios de sostenibilidad, pero pronto comprendieron que este objetivo no podía lograrse sin involucrar a toda la cadena de valor, y de esa visión nació el Clúster Turístico (CTRB).

“El Clúster se constituyó como una entidad sin fines de lucro y, con el tiempo, se ha consolidado como la voz coordinadora y el gran aglutinador del destino. Hoy agrupa a más de 100 actores públicos, privados, comunitarios y técnicos —desde hoteles y tour operadores hasta ONG, emprendedores, instituciones académicas y organismos gubernamentales— que inciden de forma directa o indirecta en la experiencia turística” señala Ana García-Sotoca, directora ejecutiva de la Asociación de Hoteles y del Clúster.

Con más de dos millones de visitantes al año y con la excursión, Isla Saola, más visitada de todo el país, tanto la asociación como el clúster trabajan en un programa de crecimiento sostenido en donde las infraestructura se adapten a las nuevas necesidades.

“Para nosotros como touroperadores es fundamental mejorar el acceso principal a Bayahibe, para que los visitantes no tengan que desmontarse en el  parque principal e ir a caminando hasta los embarcaderos afectando al área de baño del público en general, sino que se puedan crear muelles”, apunta Ana Ysable, y añade:  “Sobre todo, hay que mejorar las alianzas público-privadas, para que todos los actores estén en la misma sintonía. Isla Saona sostiene la mayoría de parques nacionales del país”.

Emergen los hoteles boutique sostenibles

En el corazón del Parque Nacional del Este, donde las tortugas marinas encuentran su hogar y los manglares abrazan playas de arena blanca inmaculada, una nueva forma de hospitalidad está redefiniendo la experiencia turística en Isla Saona. Lejos de los grandes complejos hoteleros que dominan el litoral, pequeños establecimientos como Casa Rural El Paraíso de Saona y Casa Rosada Beach Front están escribiendo una historia diferente: la del turismo sostenible e íntimo.

Con precios desde 69 euros por noche en temporada baja, están en la punta de mira de los viajeros cansados de experiencias prefabricadas. Pequeños paraísos ofrecen algo cada vez más escaso en el turismo contemporáneo: autenticidad pura en el último refugio virgen del mar Caribe.

También el concepto ha llegado a la comunidad de Dominicus. Alkquimia Hotel, Lounge and Bar, a 4 km del pueblo de Bayahibe, es un proyecto que ejemplifica esta nueva tendencia hacia la hospitalidad íntima y personalizada.

“Somos un hotel boutique, perfecto para aquellos que buscan privacidad”, define su propuesta en redes sociales, capturando la esencia de lo que buscan los viajeros contemporáneos.

Con apenas 30 habitaciones, el establecimiento apuesta por la calidad sobre la cantidad, integrando servicios esenciales en un ambiente que privilegia la experiencia personal sobre la masificación turística.

El perfil del turista

“Sí, ha cambiado el perfil del turista que viene a nuestro hotel, un turista con mas conocimiento de hacia donde viene y lo que quiere, reserva mas rapido y paga con mas confianza”, explica Ángela Lissette García, propietaria de este establecimiento.

A pesar de sus fortalezas, sobre todo, que pueden establecer vínculos más estrechos con proveedores y los servicios de la zona, su ocupación se ha reducido en un -15% con relación al 2024.

“Uno de los problemas es la organización del tránsito terrestre. Actualmente la zona dominicus Bayahíbe no tiene una distribución de logística terrestre organizada, lo que deja una muy mala impresión a los turistas, no hay transporte interno, no hay aceras para que el peatón camine de manera segura, no hay señalización, y esto con el tiempo hará que no sea un lugar agradable para venir pues no hay un entorno acogedor fuera de los todo incluido”, cuenta Ángela Lissette.

La propietaria del hotel también destaca el abastecimiento de agua y la informalidad de suplidores de excursiones informales, como problemas sobre los que hay trabajar.

“Con el crecimiento exponencial de construcciones, es prioritario planificar cómo se va suplir a todos los visitantes y residentes. Además, está el tema de los negocios sin regulación, ya sean suplidores de excursiones o restaurantes que crean competencia desleal y la movilización de la economía se paraliza por la mala experiencia de turistas en negocios de este tipo”.

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