Jaime Aristy afirma que medidas fiscales no constituyen una reforma tributaria, aunque mejoran la equidad

El economista Jaime Aristy Escuder consideró que las medidas fiscales anunciadas por el Gobierno para fortalecer las finanzas públicas y enfrentar los efectos de la crisis internacional no constituyen una reforma tributaria propiamente dicha, debido a que incluyen elementos distorsionadores y tienen una capacidad recaudatoria limitada. Sin embargo, sostuvo que la propuesta incorpora componentes positivos, entre ellos una mayor equidad tributaria.

Aristy señaló que el ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, presentó un conjunto de medidas orientadas a fortalecer la sostenibilidad de las finanzas públicas, preservar la estabilidad macroeconómica y propiciar un entorno favorable para la expansión de las actividades productivas.

El economista explicó que el rápido aumento de los precios internacionales de los combustibles, provocado por la guerra en Medio Oriente, ha deteriorado los términos de intercambio de los países importadores netos de esos bienes, lo que ha obligado a los gobiernos a adoptar distintas medidas para enfrentar ese choque de oferta negativo.

Indicó que países como Panamá, Honduras y Perú han trasladado gran parte de los incrementos internacionales a sus mercados internos mediante ajustes de precios de entre 45% y 60%. En contraste, afirmó que en República Dominicana los precios se elevaron en un 15%, decisión que ha representado un sacrificio fiscal de RD$20,000 millones en lo que va de año.

Asimismo, planteó que, de mantenerse el precio del petróleo entre US$90 y US$100 por barril, el subsidio a los combustibles podría superar los RD$45,000 millones durante 2026. Agregó que el Gobierno también ha subsidiado productos específicos, como los fertilizantes, para evitar aumentos excesivos en los costos de producción.

Según puntualizó, esa iniciativa, junto con una tarifa eléctrica congelada y la apreciación del peso dominicano, ha contribuido a que la inflación interanual a mayo se ubicara en 5.35 %.

Aristy sostuvo que, para evitar que el déficit público sobrepase el 4% del producto interno bruto (PIB) y asegurar la sostenibilidad fiscal, resulta necesario reducir gastos e incrementar ingresos.

En ese contexto, destacó que el ministro Díaz anunció recortes en publicidad, viáticos, pasajes, eventos y vehículos, entre otros conceptos considerados no prioritarios. No obstante, consideró recomendable que las autoridades publiquen esos ajustes y expliquen cómo prevén alcanzar la meta anunciada de reorientar RD$40,000 millones de gastos durante este año.

Respecto a las medidas de ingresos, Aristy afirmó que las disposiciones propuestas por Hacienda no constituyen una reforma tributaria.

Explicó que, para que realmente pudieran ser consideradas como tal, deberían implicar una reestructuración del sistema impositivo capaz de convertirlo en más neutral, menos distorsionador de las decisiones de ahorro, inversión, trabajo y producción, más justo en términos de equidad vertical y horizontal, y con mayor eficiencia recaudatoria.

A su juicio, el propio Gobierno reconoce que en la coyuntura actual no es posible llevar a cabo una reforma tributaria que implique modificaciones de las tasas y exenciones de figuras impositivas de amplia base, como el Impuesto sobre Transferencias de Bienes Industrializados y Servicios (ITBIS).

El economista indicó que las disposiciones tributarias presentadas tienen una capacidad recaudatoria limitada, ya que se proyecta recaudar poco más de RD$40,000 millones.

Aristy planteó que las autoridades buscan que los contribuyentes de mayores ingresos realicen un mayor aporte fiscal, una decisión que justificó al indicar que el 20% de la población con mayores ingresos recibe beneficios equivalentes a casi el 50% del subsidio total a los combustibles.

En ese sentido, destacó que la propuesta contempla elevar de 27% a 30% la tasa del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para empresas con ingresos superiores a RD$1,000 millones anuales.

Asimismo, crea un nuevo tramo del ISR para personas físicas con ingresos superiores a RD$400,000 mensuales, gravado con una tasa de 27%.

Según argumentó, ambas iniciativas dejan sin cambios el impuesto sobre la renta para el 99% de los contribuyentes, lo que eleva la progresividad del sistema tributario.

No obstante, advirtió que esas tasas continúan siendo elevadas y pueden distorsionar las decisiones de los agentes económicos. En particular, indicó que la alícuota efectiva sobre los beneficios empresariales alcanza 37% cuando se incorpora el impuesto sobre los dividendos.

El economista destacó que las personas físicas de menores ingresos se beneficiarán de las medidas anunciadas debido a que el tramo que define la renta mínima exenta será indexado en un 15%, lo que equivale a un aumento del ingreso disponible.

También precisó que las empresas se beneficiarán de la depreciación acelerada propuesta por Hacienda, medida que, según afirmó, favorecerá la inversión y promoverá el crecimiento económico.

Transferencias en menos de 10 segundos
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Aristy también analizó la propuesta de aumentar de 0.15 % a 0.20 % el impuesto sobre cheques y transferencias bancarias.

Manifestó que este tipo de tributo suele utilizarse en contextos de crisis fiscal cuando se han agotado otras opciones para aumentar las recaudaciones. Agregó que se trata de un impuesto de amplia base y fácil administración, debido a que los bancos retienen y remiten los recursos a la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).

Sin embargo, advirtió que al aplicarse en distintas etapas de la producción y de la adquisición de bienes, servicios y activos pagados mediante cheques y transferencias, constituye un impuesto en cascada y, por tanto, distorsionador.

Asimismo, señaló que cuanto más elevada sea la tasa del impuesto, mayor será el incentivo para la elusión y la evasión fiscal, lo que podría reducir su capacidad recaudatoria.

Indicó que algunos contribuyentes recurren a transacciones en efectivo o crean cuentas para realizar operaciones cambiarias sin pagar el impuesto. También mencionó la existencia de cuentas de inversión cuyos movimientos internos están exentos del gravamen para evitar que se encarezcan las operaciones de compra y venta de títulos financieros.

A juicio del economista, estas posibilidades evidencian que los grandes contribuyentes disponen de más instrumentos para eludir el impuesto, situación que acentúa su carácter regresivo.

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Recomienda que sea temporal

Debido a su carácter no neutral y regresivo, así como a la erosión de su capacidad recaudatoria con el paso del tiempo, Aristy recomendó que el impuesto a los cheques y transferencias bancarias se utilice únicamente en situaciones fiscales extremas y por un plazo corto.

Añadió que, en un sistema tributario óptimo, ese gravamen no existiría o tendría una tasa mínima que funcionaría principalmente como fuente de información para reducir la evasión de otros impuestos.

En sus conclusiones, el economista reiteró que las medidas fiscales impulsadas por el Gobierno no constituyen una reforma del sistema impositivo debido a que incluyen elementos distorsionadores y tienen un escaso poder recaudatorio.

No obstante, sostuvo que la propuesta contiene componentes positivos, entre los que destacó una mayor equidad tributaria.

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