Las energías renovables se convirtieron por primera vez en la principal fuente del crecimiento del suministro mundial de energía en un año que no estuvo marcado por una recesión, un cambio que refleja la aceleración de la transición energética a escala global.
Así lo establece la Revisión de la Energía Mundial, publicada por el Instituto de Energía, con sede en Londres, la cual señala que el 71% del incremento registrado por las fuentes renovables durante 2025 correspondió a la energía solar, consolidándola como la tecnología que más contribuyó al crecimiento del sistema energético global.
El informe indica que el suministro total de energía (TES) aumentó 1.7% en 2025, mientras todas las principales fuentes energéticas alcanzaron máximos históricos por segundo año consecutivo, en un contexto caracterizado por mayores desafíos para la seguridad energética y una demanda mundial que continúa expandiéndose.
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La electricidad y las baterías aceleran la transición energética
El documento destaca que la electricidad continúa ganando protagonismo dentro del sistema energético, al registrar un crecimiento de 3% durante el año.
Al mismo tiempo, la capacidad de almacenamiento mediante baterías aumentó 66%, consolidándose como una de las tecnologías limpias de mayor expansión a nivel mundial y reforzando su papel para facilitar la integración de fuentes renovables al sistema eléctrico.
En el plano regional, Europa registró un crecimiento de 7% en energías renovables, mientras que Estados Unidos experimentó un incremento de 28% en generación solar, muy por encima del 3% alcanzado por la energía eólica.
El informe también señala que la producción de petróleo en el continente americano creció 4.8%, contribuyendo a reducir parte de las presiones generadas por el conflicto en Oriente Medio sobre los mercados internacionales de energía.
Asia impulsa el consumo, pero acelera la electrificación
La investigación identifica a Asia-Pacífico como el principal motor del incremento en el consumo mundial de combustibles fósiles. Sin embargo, sostiene que esta región también avanza con rapidez en su proceso de electrificación y mantiene un menor consumo de combustibles fósiles por habitante en comparación con las economías más desarrolladas.
Para el director general de Ember, Aditya Lolla, los resultados muestran una transformación estructural del sistema energético mundial.
Según afirmó, el crecimiento del suministro energético depende cada vez más de fuentes renovables y de la electricidad, impulsado por criterios económicos vinculados a la eficiencia y a la seguridad energética.
Diversificar la matriz gana protagonismo
El estudio sostiene que, en un escenario de crecientes tensiones geopolíticas, la seguridad energética pasa cada vez más por diversificar las fuentes de suministro y reducir la dependencia de los combustibles tradicionales.
En ese contexto, destaca que las inversiones en tecnologías eléctricas, como la energía solar, las baterías y los vehículos eléctricos, ofrecen una alternativa más eficiente para atender la creciente demanda mundial.
El informe concluye que el modelo energético tradicional continúa desperdiciando aproximadamente dos tercios de la energía disponible y depende de cadenas de suministro vulnerables, mientras que el avance de las tecnologías limpias fortalece la resiliencia y la seguridad del sistema energético global.

