A pesar de la alta inversión inicial y la regulación, ¿Por qué las estaciones de combustibles o envasadoras de GLP en República Dominicana siguen siendo uno de los negocios más codiciados?
¿Qué hace que un pequeño punto de despacho pueda generar flujos de caja constantes y utilidades significativas mes tras mes?.
Desde Santo Domingo hasta Santiago, pasando por ciudades turísticas y zonas industriales, estas estaciones o envasadoras no solo venden gasolina, diésel o GLP, sino que combinan otros factores que las convierten en centros económicos clave. Pero, ¿cómo logran sus propietarios transformar una inversión considerable en un negocio rentable y sostenible en el tiempo? Estas preguntas nos invitan a explorar las claves del éxito y los retos del sector en todo el país.
El negocio de estaciones de combustibles en República Dominicana resulta muy atractivo y lucrativo por una combinación de factores estructurales, regulatorios y de mercado.
En primer lugar, la movilidad en el país depende en gran proporción de combustibles fósiles como la gasolina, diésel y GLP, sumándose a esto la misma dependencia en el trasporte público y privado, y adicionándose que el parque vehicular nacional crece sin freno alguno, todo lo cual asegura un amplio y sostenido mercado cautivo.
En segundo lugar, encontramos que el Estado regulador fija los precios de los combustibles semanalmente, incluyendo los márgenes para distribuidores y detallistas, y aunque ciertamente estos márgenes por galón no soy muy altos, este negocio se compensa con los altos volúmenes de ventas a nivel nacional.
En el tercer orden se verifica que la mayoría de las ventas son en efectivo o tarjetas, lo cual implica liquidez y flujo de caja inmediato, además de un inventario que rota con gran rapidez y reduce riesgos de inmovilización de capital, lo que sin duda es de un alto atractivo, incluso para otras prácticas o ejercicios no necesariamente legales, pero este tema ya lo hemos tratado en entrega anterior. Por tanto, además de la liquidez, debemos señalar que muchas estaciones de expendio se complementan con otros negocios como tiendas de conveniencia, lubricantes, lavaderos y servicios rápidos, y estos agregados suelen tener márgenes más altos que el combustible en sí, resultando otros ingresos importantes de este negocio.
Para nadie es un secreto que el costo inicial de licenciar y construir una estación de combustible es considerablemente alto, y se incrementara aún más, dependiendo de su ubicación y ciertos aspectos a considerarse, no obstante puede resultar una sólida inversión de valorización del terreno y la zona, y constituye un gran atractivo para las grandes distribuidoras de combustibles que buscan ampliar su red. Esto permite que las distribuidoras implanten su marca bandera en estas estaciones, permitiendo a los propietarios de las mismas contratos muy estables y a largo plazo.
Dentro de la inversión inicial para un proyecto de esta naturaleza, algunos factores a estimar son:
- El terreno donde se instalara: Su valor dependera de la ubicación (urbana vs extrarradio).
- La infraestructura que se construira: tanques, bombas, dispensadores, instalaciones, obra civil, etc.
- Equipos auxiliares: En caso de que se construya igualmente tienda de conveniencia, lavadero u oficinas.
- Servicios en general, tales como agua, electricidad, drenaje.
- Todo los costos relacionados a licencias, permisos, seguros, entre otros aspectos.
Desde la óptica regulatoria que debe proteger el mercado, podemos aseverar que la normativa en esta materia es bastante estricta, pues implica una serie de requisitos que deben cumplirse, y que siempre que las autoridades de turno, se apeguen a ellas en la concesión de las habilitaciones, podemos decir que es un negocio restringido, al que solo los que cumplan con los requisitos pueden acceder, reiteramos, siempre que el Estado, cumpla su rol regulador y fiscalizador.
Como es de conocimiento de los actores de este sector, un proyecto de estación de expendio de combustible sea líquido, Gas Natural Vehicular o Envasadora de GLP, deberá agotarse en 5 grandes fases o peldaños que inician con la evaluación técnica de funcionalidad de terreno, luego pasa a la autorización de inicio de tramites, para la gestión de los permisos administrativos y gubernamentales de rigor, ya obtenidos todos estos permisos viene la no objeción a construcción de la estación, posteriormente la evaluación técnica final, para culminar con el último paso habilitante que es la licencia de operación de estación de expendio y su registro definitivo.
Es de suponerse que la estricta regulación, cuando se lleva a cabo al pie de la letra, constituye o debe constituir una cierta garantía que limita la competencia y protege a quienes ya han invertido en una estación de expendio.
Y aunque el negocio de las estaciones o envasadores, resulta muy atractivo por su rentabilidad y flujo constante, no puede ignorarse la gran presión en los márgenes, la competencia creciente y la inevitable transición hacia energías más limpias, como retos de este negocio, sin embargo, los inversionistas que logren adaptarse, diversificar sus servicios y anticipar los cambios del mercado tendrán en sus manos una oportunidad de crecimiento sostenido. Pues en un país donde la movilidad depende en gran medida de los hidrocarburos, las estaciones seguirán siendo puntos estratégicos no solo de abastecimiento, sino de negocio, desarrollo económico y mucho mas.
La autora es abogada, experta en licencias de combustibles, Auditora certificada en Compliance ISO 37301, Antisoborno ISO 37001 y Continuidad de Negocio.
