Latinoamérica llevará el almacenamiento energético a 34 GW en 2035

El mercado de almacenamiento de energía de América Latina atraviesa una etapa de expansión acelerada, impulsada por el crecimiento de las energías renovables, el aumento de los recortes de generación y las limitaciones de una infraestructura de transmisión que no ha avanzado al mismo ritmo que la nueva capacidad eléctrica.

El informe Latin America Energy Storage Outlook 2026, de Wood Mackenzie, proyecta que la capacidad acumulada de almacenamiento en la región pasará de 2.5 gigavatios (GW) en 2025 a 34 GW en 2035, equivalente a una tasa de crecimiento anual compuesta de 30%.

La magnitud del crecimiento proyectado supone multiplicar por más de 13 veces la capacidad acumulada existente en 2025.

“Latinoamérica ya no es un mercado fronterizo para el almacenamiento de energía, es un mercado activo. El ducto está creciendo rápidamente, pero el despliegue se estanca sin marcos regulatorios integrales con mecanismos de remuneración claros”, señaló Pamela Morales, de Wood Mackenzie.

El almacenamiento aparece así como una pieza cada vez más relevante para integrar nueva generación renovable y atender las restricciones que enfrentan los sistemas eléctricos de la región.

Licitaciones y redes impulsan las baterías

De acuerdo con el informe, la aceleración de las licitaciones de almacenamiento, el incremento de los curtailments —recortes o limitaciones de generación renovable— y una infraestructura de transmisión sin modernizar constituyen las principales fuerzas detrás del crecimiento esperado.

Sin embargo, la expansión no avanza de manera homogénea. El principal obstáculo identificado por Wood Mackenzie es la falta de mecanismos de ingresos bancables y de marcos regulatorios suficientemente claros para garantizar la rentabilidad de los proyectos.

La mayoría de los mercados, según el informe, todavía no cuenta con una remuneración definida para servicios auxiliares y arbitraje de energía. Esto dificulta que los proyectos puedan demostrar ingresos previsibles durante su vida útil y, por tanto, acceder al financiamiento necesario.

A estas limitaciones se agregan restricciones de financiamiento, retrasos en permisos y escasez de compradores de energía (offtakers).

Morales plantea que la región deberá encontrar un equilibrio entre las obligaciones regulatorias y los incentivos para que el crecimiento proyectado se convierta en capacidad efectivamente instalada.

Chile mantiene el liderazgo regional

Chile continúa como el mercado líder de almacenamiento en América Latina y concentra los mayores proyectos BESS —sistemas de almacenamiento de energía mediante baterías— actualmente operativos en la región.

El elevado nivel de curtailment de generación renovable continúa favoreciendo las inversiones en sistemas de mayor duración, debido a la necesidad de gestionar los excedentes de electricidad producidos por las fuentes renovables.

No obstante, el crecimiento del almacenamiento también empieza a generar nuevos riesgos económicos. Wood Mackenzie identifica la canibalización de precios en la red del norte de Chile como una amenaza emergente, debido a que la entrada de más sistemas de almacenamiento puede reducir los ingresos obtenidos mediante el arbitraje de energía.

México prepara una expansión de más de 3 GW

México se encuentra, según el análisis, en un punto de inflexión determinado por las políticas públicas.

Los mecanismos habilitadores recientes incluyen una primera convocatoria prioritaria de propuestas y una convocatoria de desarrollo conjunto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ambas con almacenamiento obligatorio.

Wood Mackenzie espera que estos procesos adjudiquen más de 3 GW de capacidad de almacenamiento para 2030.

El caso mexicano muestra el peso que pueden tener los mecanismos regulatorios en la creación de un mercado de almacenamiento, particularmente cuando las convocatorias incorporan directamente la tecnología como requisito.

Brasil espera su primera gran licitación para baterías

En Brasil, el mercado estaría próximo a dar un paso importante con una licitación específica para sistemas de baterías prevista para diciembre de 2026.

El proceso impulsaría nuevas incorporaciones de almacenamiento a partir de 2028. Sin embargo, persiste un problema similar al identificado en otros mercados: la ausencia de mecanismos claros de remuneración.

Según Wood Mackenzie, esta incertidumbre podría mantener dificultades para la financiación de proyectos en el corto plazo.

Te podría interesar: España tiene hasta 40 GW de almacenamiento con baterías autorizados, pero solo 700 MW avanzan a construcción

Argentina incorpora almacenamiento para respaldar la transmisión

Argentina ha avanzado hacia la creación de un mercado independiente de almacenamiento mediante procesos de licitación.

Las rondas recientes adjudicaron conjuntamente 1.3 GW de almacenamiento independiente, con el inicio de operaciones previsto para 2027.

Estos proyectos tendrán entre sus funciones proporcionar respaldo a la infraestructura de transmisión, un aspecto particularmente relevante en un mercado donde las restricciones de la red constituyen uno de los factores que favorecen la incorporación de almacenamiento.

República Dominicana apunta a 500 MW en 2030

Dentro del escenario regional, República Dominicana aparece en el informe con el que Wood Mackenzie describe como el marco regulatorio más estructurado del Caribe para el almacenamiento de energía.

El país cuenta con un mandato de almacenamiento equivalente al 50% de la capacidad solar, mecanismo que impulsa el despliegue de sistemas de almacenamiento en el corto plazo.

A la vez, el Gobierno dominicano tiene como objetivo alcanzar 500 MW de capacidad de almacenamiento para 2030.

La referencia coloca al país dentro de la expansión regional de una tecnología que busca resolver uno de los principales desafíos asociados al crecimiento de las renovables: disponer de electricidad cuando la generación variable no coincide con el momento de mayor demanda.

El desafío será convertir anuncios en capacidad instalada

Aunque las perspectivas de crecimiento son elevadas, el informe advierte que la expansión anunciada no garantiza por sí misma la materialización de los proyectos.

La disponibilidad de ingresos previsibles será determinante para atraer capital hacia instalaciones que requieren inversiones significativas y cuyos modelos de negocio todavía no están completamente definidos en buena parte de América Latina.

“La próxima década distinguirá a los mercados que solo anuncian capacidad de aquellos que la materializan con éxito”, sostuvo Morales.

La diferencia, de acuerdo con el análisis, estará en la capacidad de los países para construir marcos regulatorios con ingresos bancables, mecanismos de remuneración claros y condiciones que permitan financiar los proyectos.

Así, el almacenamiento deja de ser una tecnología complementaria dentro de la expansión renovable y pasa a ocupar un lugar central en la planificación de los sistemas eléctricos latinoamericanos, especialmente ante redes de transmisión que necesitan adaptarse al crecimiento de la generación renovable.

Mira otros tags: