Aunque el 98 % de los hogares dominicanos recibe electricidad del tendido público, unas 64,144 viviendas permanecen fuera del sistema eléctrico nacional, equivalente al 1.72 % del total, de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas (MEM).
La Región Este concentra 20,027 hogares sin electricidad, por encima de la Región Norte (18,705) y la Región Sur (18,768), mientras el Distrito Nacional registra 6,644 viviendas sin acceso al servicio.
La falta de acceso a energía se traduce en pobreza energética, una condición que incide directamente en la pobreza multidimensional, la cual alcanza 12.3 % a nivel nacional.
La brecha territorial es evidente: en zonas urbanas el índice es de 11.4 %, mientras que en áreas rurales asciende a 17.3 %, según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo.
Las microhidroeléctricas, definidas como centrales de hasta 100 kW, se utilizan en comunidades donde el tendido convencional resulta técnica o económicamente inviable.
En estos territorios, la alternativa hidroeléctrica permite una generación local y continua, reduciendo la necesidad de grandes infraestructuras y superando las limitaciones de acceso físico que encarecen la instalación de redes eléctricas.
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Matriz energética y peso de las renovables
Al cierre de 2024, República Dominicana generó 25,397.1 gigavatios-hora (GWh) de energía, de los cuales 16.6 % correspondió a fuentes renovables, equivalente a 4,220.8 GWh.
En términos de capacidad instalada, las renovables representaron 31.3 % del SENI, con 1,812 MW de un total de 5,795.9 MW.
Durante el período enero–abril de 2025, la generación promedio fue de 1,943.8 GWh, distribuida en 41.1 % gas natural, 28.6 % carbón y 8.7 % solar fotovoltaica, lo que evidencia el margen existente para aumentar la participación de fuentes limpias despachables.
Costo, distancia y decisión tecnológica
El esquema de electrificación rural combina tendido convencional, paneles solares y microhidroeléctricas, según la distancia entre viviendas, la topografía y la disponibilidad de recursos hídricos.
En comunidades dispersas, la instalación de paneles solares puede completarse en unas tres horas por vivienda, mientras que el tendido convencional enfrenta mayores costos logísticos y tiempos de ejecución por la necesidad de postes, grúas y acceso vehicular.
El programa de electrificación rural contempla una inversión de US$ 130 millones en un período estimado de cinco años, con la meta de alcanzar 99.5 % de cobertura eléctrica nacional.
En paralelo, el sector energético captó 25.7 % de la inversión extranjera directa, equivalente a US$ 743 millones, reflejando el peso estratégico del sector en la economía dominicana.
La electrificación rural se inscribe en el objetivo de acceso universal a la energía para 2030, que requiere acelerar inversiones en renovables, mejorar la eficiencia energética y fortalecer los marcos regulatorios.
En este contexto, las microhidroeléctricas se consolidan como una solución costo-eficiente para territorios rurales remotos, donde la extensión de la red eléctrica no resulta viable en el corto plazo.
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