El Informe de Desempeño de septiembre de 2025 del Ministerio de Energía y Minas (MEM) muestra que, durante enero-septiembre de este año, las empresas distribuidoras Edenorte, Edesur y Edeeste enfrentaron un escenario operativo y financiero marcado por un crecimiento en las compras de energía, una caída en los ingresos por ventas y un deterioro de los indicadores de pérdidas.
Las distribuidoras adquirieron 15,589.2 GWh, lo que representa un incremento de 289.7 GWh (+1.9%) respecto al mismo período de 2024. Pese al mayor volumen, el precio medio de compra se redujo a 15.01 USCents/kWh, una baja de 0.11 USCents/kWh (-0.7%).
En contraste, la energía facturada apenas creció 0.2%, alcanzando 9,454.9 GWh. El precio medio de venta descendió a 16.56 USCents/kWh, una caída de 0.31 USCents/kWh (-1.8%).
El margen de compra-venta quedó en 1.55 USCents/kWh, reflejando una presión adicional sobre la rentabilidad del sector.
Aunque las distribuidoras compraron más energía, la facturación por ventas retrocedió a US$1,565.9 millones, una disminución de US$26.8 millones (-1.7%).
Al mismo tiempo, la factura por compra de energía subió a US$2,339.8 millones, un incremento de US$26.4 millones (+1.1%).
Esto genera un diferencial negativo: más gasto y menos ingreso.
Los cobros por energía también cayeron, situándose en US$1,485.7 millones, lo que implica US$5.6 millones menos (-0.4%).
Pérdidas aumentan y presionan el desempeño
El indicador más crítico del período es el incremento de las pérdidas de energía, que alcanzaron 38.4%, un aumento de 1.0 punto porcentual.
Pese a ello, el índice de cobranza mostró una mejora, subiendo a 96.3% (+1.1 puntos). Sin embargo, esta mejora no fue suficiente para compensar el deterioro de otros indicadores clave.
El CRI (Índice de Recuperación de Ingresos) cayó a 59.3%, con una reducción de 0.2 puntos porcentuales, al igual que el índice de recuperación de energía, que descendió 0.3 puntos.
Los gastos operativos ascendieron a US$327.6 millones, registrando un aumento de US$3.5 millones (+1.1%), mientras que las inversiones ejecutadas se redujeron a US$148.7 millones, una caída de US$20.3 millones respecto al período anterior.
El informe del MEM evidencia que, aunque las distribuidoras compraron más energía y lograron mejorar la cobranza, su situación financiera se vio comprometida por la combinación de mayores pérdidas, menores ingresos por ventas, más gastos operativos y menor inversión. El aumento de las pérdidas a 38.4% se convierte en el factor determinante que explica el deterioro general del desempeño del sector.
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